Si algo quedó claro ayer es que la cuestión Siria pasó a segundo plano o no despierta temor entre los inversores, a pesar de que el avance aéreo de Francia, los EE.UU. y algunos pocos aliados más parece infrenable. Una demostración de esto podría ser el 1,34% que perdió el precio del petróleo al cerrar en u$s 107,09 por barril, el 1,22% que retrocedió el del oro (u$s 1.394,8 por onza) o el 0,65% que ganó el Dow al cerrar en 14.930,87 puntos (fue la mayor suba desde el primero de agosto). Siendo la mayor suba porcentual desde el primero de agosto y alcanzando el valor de cierre el máximo desde el lunes de la semana pasada (26 de agosto), lo que podríamos decir en todo caso es que una creciente idea de confrontación parecería alimentar la suba de las acciones. Claro que no todos los activos reflejaron optimismo por parte de los inversores, por caso la tasa de los treasuries 10 años marco el máximo desde el 29 de julio de 2011 al estacionarse en un 2,9%. Otra nube en el horizonte, que a esta altura casi resulta cómica o grotesca, fue la interrupción de las operaciones del NASDAQ por seis minutos, que se produjo en el mismo sistema en el cual se originó el corte de las operaciones por tres horas el día 22 del mes pasado y que tanto las autoridades del mercado como las de la SEC aseguraron que se habían subsanado y no se podían repetir. Afortunadamente los inversores parecen estar acostumbrándose a estos "glitches", por lo cual el mercado tecnológico finalizó el día con una ganancia del 1,01% (Samsung, Qualcomm y Apple presentaron o están a punto de presentar nuevos aparatos de comunicación). Hubo quienes quisieron vincular el optimismo con los datos del "Beige Book", pero la verdad es que "una expansión entre modesta y moderada" no es la mejor de las excusas.
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