30 de septiembre 2011 - 00:00

Estrenaron dos interesantes documentales

«Un día en Constitución» (Arg., 2011). Dir.: John Dickinson. Documental.

«Testimonio de una vocación: Edmund Valladares» (Arg., 2011). Dir.: J. Lozano, E. LóJ. Valencia. Documental.

Se estrena en una sala de Constitución una película sobre la estación de trenes de Constitución. En pantalla, el enorme edificio luce como un viejo palacio, la gente es amable, los niños juegan y ríen entre ellos, las manifestaciones son circunstanciales, la infantería parece que va a izar la bandera, no hay conflictos, pungas, apiñamientos ni piñas, y de noche un lindo cuarteto de tango toca en la puerta principal. Pero esto no es fantasía, es sólo el recorte de buenos momentos en la populosa estación, esos momentos que hacen grata la vida.

La poca ficción de este documental aparece apenas en breves escenificaciones con personajes típicos: el músico callejero, el personal de Ferrocarriles, la parejita de turistas gasoleros, la chica de formas apretadas que discretamente hace su oficio. Autor, John Dickinson, con producción de Fernando Musa, hombre que sabe hallar el lado lindo de cualquier parte.

Su mirada cordial recupera la de viejos registros ciudadanos como «Estadio», «Buenos días, Buenos Aires», y otros cortos que produjo el Fondo Nacional de las Artes en los 60.

Para esa misma época, Edmund Valladares hacía sus cortos experimentales, potentes, vecinos al neoexpresionismo de sus pin»Testimonio de una vocación», de Lozano, López y Valencia, muestra también algo de «Nosotros los monos», «El sol en botellitas» y otros films de Valladares (alguna vez asistente de Buñuel y Jodorowsky), pero sobre todo, como es lógico, difunde su obra plástica, en apretada síntesis que va desde la infancia en Lanús y Huinca Renancó hasta la reciente inauguración del busto de su amigo Julio Cortázar en Bruselas. En el material de archivo recuperado, dos eminencias, los críticos Osiris Chierico y Jorge Miguel Couselo.

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