24 de abril 2012 - 00:00

Estudia calificadora bajar nota argentina por YPF y las trabas

Nueva York - La calificadora financiera Standard and Poors (S&P) rebajó ayer de «estable» a «negativa» la perspectiva de la nota de la deuda soberana de la Argentina, que sin embargo continúa manteniendo su calificación «B», en el territorio especulativo. «En nuestra opinión, las recientes políticas del Gobierno aumentan los riesgos del marco macroeconómico de la Argentina, exprimen su liquidez externa y estorban sus perspectivas de crecimiento a mediano plazo», dijo S&P al justificar su decisión en un comunicado.

Por esta razón, la agencia «revisó la perspectiva de la Argentina de estable a negativa», agrega el texto. Standard & Poors se refiere a ciertas «políticas adoptadas desde las elecciones presidenciales de octubre de 2011», que permitieron la reelección en primera vuelta de Cristina de Kirchner. Estas políticas «incluyen las crecientes restricciones al comercio internacional y los recientes pasos para nacionalizar la compañía petrolera YPF», indicó el analista de S&P, Roberto Sifón-Arévalo.

Repsol y el Gobierno español intensificaron ayer la presión sobre el país anunciando acciones legales contra toda empresa que invierta en YPF y proponiendo a la UE proseguir la negociación comercial con el Mercosur sin Buenos Aires. «La perspectiva negativa indica al menos una posibilidad del 33% de recorte (de la nota soberana) este año o el que viene», explicó la agencia de calificación financiera.

Perspectivas

En ese marco, señala que «una peor posición externa, por pérdidas financieras (quizás combinadas con debilidad en términos de comercio), o acciones políticas adicionales que disminuyan más las perspectivas de crecimiento de la Argentina podrían llevar a una rebaja» de la nota. En cambio, S&P afirma que «acciones para restaurar la confianza del inversor sobre las perspectivas a mediano plazo para la economía» llevarían a devolver la calificación de la perspectiva del país a «estable».

La Argentina no es «investment grade» (apto para la inversión) para las agencias internacionales desde su default por más de u$s 90.000 millones a fines de 2001. Desde entonces saldó casi en su totalidad la deuda pendiente con inversores extranjeros, pero aún tiene en mora unos u$s 6.100 millones. Un grupo de holdouts (los acreedores que no aceptaron ingresar a un canje de deuda ni en 2005 ni en 2010), recurrió a la Justicia estadounidense para cobrar ese dinero y logró fallos favorables en primera instancia que sin embargo fueron bloqueados en apelación.

Agencia AFP

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