17 de junio 2015 - 00:00

Estupor mundial por la pena de muerte a Mursi, el expresidente egipcio

El expresidente Mohamed Mursi levantó los brazos y sonrió cuando la Justicia anunció que dejaba fija la sentencia a muerte. Todavía deben resolverse otros dos procesos en su contra.
El expresidente Mohamed Mursi levantó los brazos y sonrió cuando la Justicia anunció que dejaba fija la sentencia a muerte. Todavía deben resolverse otros dos procesos en su contra.
 El Cairo - Un tribunal egipcio confirmó ayer la pena de muerte contra Mohamed Mursi, el primer presidente elegido por la vía democrática en la historia del país, en un juicio por evasión de prisión y violencia durante la revuelta de 2011, un veredicto que confirma la voluntad del poder de erradicar a la oposición islamista.

El juez Shaaban al Shami emitió su fallo firme en este caso, tras recibir la opinión favorable, pero no vinculante, del mufti Shauqi Alam, máxima autoridad religiosa musulmana de Egipto, respecto de las penas capitales dictadas hace un mes de forma provisional. Además de Mursi, otros 108 acusados, la mayoría de ellos miembros o seguidores de la Hermandad Musulmana, fueron sentenciados a muerte en este caso, en el que estaban imputadas un total de 129 personas.

También recibieron la pena capital el guía espiritual de la Hermandad, Mohamed Badía, y el presidente y el vicepresidente de su brazo político, el Partido Libertad y Justicia, Saad Katatni y Esam al Arian. Entre los condenados a la horca está además el destacado predicador egipcio Yusuf al Qardaui, el cual se encuentra actualmente en Qatar.

"Apelaremos la sentencia contra todos los condenados, salvo en el caso de Mursi, ya que él mismo decidirá si desea apelar", explicó el abogado de la Hermandad Musulmana, Abdelmunaim Abdelmaqsud. El veredicto es apelable ante el Tribunal de Casación en un plazo de 60 días, siendo ésta la última posibilidad de apelar, según la ley egipcia.

A los condenados se los acusa de haber huido de la cárcel y haber ayudado a escapar a más de 20.000 reos de tres prisiones egipcias, en el marco del caos de la revolución del 25 de enero de 2011, que llevó al derrocamiento del entonces presidente, Hosni Mubarak.

El juez concluyó que el asalto a las cárceles y la liberación de presos fueron realizados por la Hermandad, en coordinación con el movimiento islamista palestino Hamás, el grupo chiita libanés Hizbulá y yihadistas del norte de la península egipcia del Sinaí. El tribunal también acusó a los condenados de secuestrar a oficiales de la Policía egipcia y de matar a efectivos de seguridad y a presos durante esos sucesos.

Yaser Ahmed, un abogado de la acusación que representa a la familia de un preso asesinado durante la irrupción en la prisión de Wadi al Natrun, en el delta del Nilo, aseguró que se siente "completamente satisfecho" con la sentencia anunciada ayer.

El juicio se celebró en una sala especial en la Academia de la Policía, situada a las afueras de El Cairo, con grandes medidas de seguridad y una masiva presencia de los medios de comunicación.

Los imputados escucharon el fallo desde la jaula de cristal y hierro que había sido instalada anteriormente en la sala del tribunal para evitar que interrumpieran al juez con sus gritos. Aun así, se pudo escuchar a los líderes de la cofradía corear los ya conocidos lemas "Revolucionarios libres, continuaremos el camino" y "Abajo el Gobierno militar".

El mismo tribunal sentenció ayer a cadena perpetua al exmandatario y a otros 16 islamistas, entre ellos Badía, Katatni y Al Arian, por un caso de espionaje y colaboración con organizaciones extranjeras para planear ataques en Egipto.

En esta causa, en la que se procesó a 36 personas, fueron condenados a la pena capital tres prominentes dirigentes de la Hermandad -Jairat al Shater, Mohamed al Beltagui y Ahmed Abdelati-, y otras 13 personas, sentenciadas en rebeldía, mientras dos más recibieron siete años de prisión. La de ayer es la primera condena a muerte emitida contra Mursi, ya sentenciado en abril a 20 años de cárcel por el uso de la violencia durante unos disturbios ocurridos en las cercanías del Palacio Presidencial de Itihadiya, en El Cairo, en diciembre de 2012. El islamista, derrocado militarmente en julio de 2013, se enfrenta a otros casos, incluido uno en el que también podría ser sentenciado a la horca por los cargos de entregar información clasificada a Qatar.

Agencias AFP, EFE, ANSA, Reuters y DPA

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