13 de febrero 2015 - 00:00

Europa arrebató a Rusia y Ucrania un frágil compromiso por la paz

La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, saludan a su par ruso, Vladímir Putin, una vez finalizada la ronda de reuniones en Minsk, Bielorrusia.
La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, saludan a su par ruso, Vladímir Putin, una vez finalizada la ronda de reuniones en Minsk, Bielorrusia.
 Minsk - El acuerdo de alto el fuego en Ucrania, firmado ayer en Minsk, Bielorrusia, tras dieciséis horas de intensas negociaciones entre los lideres ruso, Vladímir Putin; ucraniano, Petró Poroshenko; alemana, Angela Merkel, y francés, François Hollande, llevó alivio a ese país devastado por un conflicto sangriento, aunque una paz duradera aún es incierta, de acuerdo con Kiev y Estados Unidos.

"La negociación fue muy difícil y no esperamos que la puesta en marcha del proceso sea fácil", declaró anoche Poroshenko, quien participa en la cumbre de dirigentes de la Unión Europea (UE) en Bruselas, donde la crisis en el este ucraniano fue uno de los temas principales.

Muestra de lo frágil del pacto alcanzado fue la denuncia que realizó el presidente ucraniano sobre el ingreso a territorio ucraniano de medio centenar de tanques, así como material pesado, provenientes de Rusia. Sin pruebas que avalen la imputación, Poroshenko acusó: "Rusia lanzó una ofensiva inmediatamente después de la firma del acuerdo".

En tanto, al menos seis civiles murieron ayer en el este de Ucrania, víctimas de la artillería de Kiev, a pesar de los acuerdos de alto el fuego.

"No fue la mejor noche para mí, pero es una buena mañana", dijo, por su parte, Putin al anunciar el pacto entre las partes.

El "acuerdo sobre lo esencial no garantiza un éxito duradero", coincidió Hollande, mientras que Merkel subrayó que aún existían "grandes obstáculos" para la paz entre Kiev y los separatistas prorrusos.

El presidente estadounidense, Barack Obama, dio "la bienvenida" al acuerdo, pero advirtió que Moscú ahora debe retirar "las armas y los soldados" del territorio dominado por los rebeldes. "Representa una etapa hacia una solución pacífica", pero se espera que las partes ahora prueben en los hechos "su voluntad de cese del fuego", indicó la Casa Blanca, que se dijo "cauta".

El este de Ucrania lleva diez meses inmerso en un conflicto que dejó más de 5.300 muertos y condujo a una confrontación entre Moscú y los occidentales, inédita desde la Guerra Fría basada mayoritariamente en sanciones económicas, aunque Washington advirtió que podría ir más allá si no se llega a una solución diplomática definitiva. Obama no descarta armar al Ejército ucraniano, algo por lo que presiona el Congreso dominado por los republicanos.

El acuerdo firmado ayer por los separatistas prorrusos y el Gobierno ucraniano retoma las grandes líneas del documento firmado también en Minsk el pasado septiembre: prevé un alto el fuego a partir del domingo, y la retirada de beligerantes y de armas pesadas, creando una zona tapón de entre 50 y 140 kilómetros en torno a la línea del frente.

Asimismo, evita, a corto plazo, un endurecimiento de las sanciones occidentales contra Rusia y compromete la perspectiva de entrega de armas estadounidenses a Kiev, pero no soluciona definitivamente el conflicto, según los analistas.

Aunque el nuevo acuerdo no se diferencia demasiado del alcanzado anteriormente, el hecho de que haya sido avalado oficialmente al más alto nivel con una "declaración de apoyo" le confiere un peso mucho mayor.

El ministro de Relaciones Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, celebró un "paso adelante que nos aleja de una espiral de escalada militar", si bien aún no es momento de "euforia".

El acuerdo "es un paso en la buena dirección, aunque no lo arreglará todo", reaccionó la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini.

"Debemos ser muy claros con Putin, que debe saber que las sanciones no serán retiradas a menos que cambie de actitud", insistió el primer ministro británico, David Cameron.

"Como dijimos en el pasado, Estados Unidos está preparado para considerar una retirada de las sanciones a Rusia cuando los acuerdos de Minsk de septiembre de 2014, y ahora este acuerdo, estén completamente implementados", afirmó el secretario de Estado norteamericano, John Kerry.

Por su parte, el mandatario ruso aseguró que los separatistas, que rodean a los soldados ucranianos parapetados en la localidad de Debaltsevo, esperan que éstos "depongan las armas" para que el alto el fuego entre en vigor.

Los dirigentes prorrusos consideraron que el acuerdo puede facilitar una "solución pacífica" del conflicto, aunque la retirada de las armas pesadas "podría llevar más de dos o tres días", advirtió Andréi Purguin, alto representante de los rebeldes de Donetsk.

El encuentro en Minsk fue organizado al término de una semana de negociaciones diplomáticas maratonianas, a iniciativa de Hollande y Merkel, quienes el pasado lunes viajaron a Kiev y a Moscú para presentar un plan de paz "de la última oportunidad".

Antes de la cumbre, los soldados ucranianos y los rebeldes habían intensificado los combates en el terreno para llegar en una posición de fuerza a las negociaciones: sólo entre el martes y el miércoles murieron 49 personas.

Agencias AFP, EFE,

DPA, ANSA y Reuters

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