22 de septiembre 2009 - 00:00

Ex premier francés acusó a Sarkozy de ‘‘ensañamiento’’

El ex primer ministro durante la presidencia de Jacques Chirac, Dominique de Villepin, al entrar ayer a los tribunales de París, acompañado de su esposa, Marie-Laure. El caso conmociona a Francia, como quedó en evidencia por una nube de periodistas que cubrió el hecho.
El ex primer ministro durante la presidencia de Jacques Chirac, Dominique de Villepin, al entrar ayer a los tribunales de París, acompañado de su esposa, Marie-Laure. El caso conmociona a Francia, como quedó en evidencia por una nube de periodistas que cubrió el hecho.
 París - El juicio por el denominado caso Clearstream, una supuesta confabulación política que enfrenta al ex primer ministro francés Dominique de Villepin, como acusado, y al actual presidente francés, Nicolas Sarkozy, como acusador civil, celebró ayer en París su primera audiencia en medio de una fuerte expectativa.

«Estoy aquí por la voluntad de un hombre. Estoy aquí por el ensañamiento de un hombre, Nicolas Sarkozy, que es también el presidente de la República», afirmó De Villepin a su llegada al tribunal, acompañado por su esposa y sus tres hijos ante una nube de cámaras, fotógrafos y periodistas.

De Villepin, de 55 años, procesado por «complicidad en denuncia calumniosa, complicidad en el uso de documentos falsos, ocultación de robo y ocultación de abuso de confianza», es uno de los cuatro acusados. Sarkozy, es uno de los 41 querellantes civiles en este mediático proceso que se desarrollará en el Tribunal Correccional de París hasta el 23 de octubre.

El ex jefe del Gobierno de Jacques Chirac (1995-2007), y amigo de la ex rehén franco-colombiana Ingrid Betancourt, está acusado de una supuesta maquinación política que consistió en hacer llegar a la Justicia una lista falsa de personalidades que tenían cuentas secretas en un ban-co luxemburgués llamado Clearstream.

En ese falso listado aparecían desde Sarkozy, con sus patronímicos «Stephane Bocsa» y «Paul de Nagy» -su nombre completo es Nicolas Paul Stephane Sarkozy de Nagy-Bocsa-, hasta la modelo francesa Laetitia Casta y el actual director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss- Kahn.

Esas cuentas estaban vinculadas con la venta de fragatas francesas a Taiwán en 1991, en la que se habrían pagado millonarios sobornos.

Unos 50 abogados participan en este megaproceso que se desarrolla en el Tribunal Correccional de París, en la misma sala en la que el 16 de octubre de 1793 la reina María Antonieta fue condenada a la guillotina.

La primera audiencia de este proceso estuvo dedicada al hecho de que Sarkozy, presidente de la República, sea uno de los querellantes.

«Queremos ser juzgados equitativamente», sostuvo uno de los abogados de De Villepin, Henri Leclerc.

Sarkozy es «un querellante civil como los otros», respondió el defensor del jefe de Estado, el conocido letrado Thierry Herzog, antes de sentenciar: «La Justicia funciona y no es suficiente llamarse Nicolas Sarkozy para ganar».

«Siempre dije que quería saber quién puso y por qué mi nombre en esa lista», afirmó hace poco Sarkozy, que acusa a su enemigo jurado en el seno de la derecha de haber querido desestabilizarlo políticamente e impedirle que llegara al Palacio del Elíseo.

De Villepin, que comparecerá el 30 de setiembre, podría ser condenado a cinco años de cárcel, diez años de inelegibilidad y cientos de miles de euros de multa. Pero, sobre todo, tal eventualidad supondría el fin de la carrera política de este diplomático, que estando al frente de la Cancillería, en 2003, asumió personalmente la causa de la liberación de Ingrid Betancourt.

Denis Robert, periodista que trabajaba para el diario Libération y que investigó sobre Clearstream; Jean Louis Gergorin, ex vicepresidente del consorcio aeronáutico europeo EADS y asesor de la Cancillería cuando ocurrieron los hechos, que reconoció haber sido el «mensajero»; el libanés Imad Lahoud, especialista en informática supuesto autor de las listas falsas; y Florian Bourges, auditor en Clearstream, son los otros cuatro procesados.

Políticos, responsables de inteligencia, industriales y banqueros figuran entre los 18 testigos que serán citados a declarar en el juicio de la década en Francia, que para algunos dirigentes de este país como el diputado socialista Pierre Moscovici, «es el paroxismo del odio» político.

Agencias AFP y ANSA

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