10 de febrero 2015 - 16:42

Examen final: FMI revisa validez de inflación oficial

EL DIRECTORIO EVALUARÁ, TOMANDO EL PRIMER AÑO DEL IPCNU, SI LO CONSIDERA UN ÍNDICE SERIO. EL FONDO AYUDÓ A ELABORARLO

Examen final: FMI revisa validez de inflación oficial
El Fondo Monetario Internacional (FMI) volverá a tomarle examen a la Argentina en los próximos días. Será cuando el directorio (Board) del organismo que dirige Christine Lagarde analice de manera definitiva la evolución del Índice de Precios Nacional Urbano (IPCNu), a partir de su primer año de vida. La variable que mide la inflación en el país comenzó a aplicarse desde enero del año pasado, y había sido implementada a partir de las recomendaciones técnicas que enviados del Fondo habían elaborado, a pedido del propio Gobierno de Cristina de Kirchner. El FMI haría público su aval final, o su rechazo total o parcial, en la próxima Asamblea General del organismo en Washington, que se organizará entre el 17 y el 19 de abril. Allí, se espera, habrá un encuentro reservado entre Axel Kicillof y los responsables del organismo de evaluar el IPCNu.

Para avalar el indicador y darle su aprobación para que sea tomado como medición válida de parte del organismo, el FMI prometió dos momentos de análisis. El primero fue en junio pasado, cuando, de alguna manera, los hombres de Lagarde aprobaron los datos de los primeros meses de 2014. Sin embargo, ahora viene el examen final. A todo o nada. Será cuando el Board determine si finalmente los cálculos el IPCNu del año pasado son serios y válidos, merecen alguna crítica o corrección o definitivamente no serán considerados por el FMI para sus informes mensuales y anuales sobre la Argentina. Si esto sucede, además, el directorio deberá considerar si la Argentina merece o no una "moción de censura" con la que viene amenazando desde que Cristina de Kirchner llegó al poder.

Según los datos del indicador oficial de la inflación argentina, aplicado por el ministro de Economía Kicillof desde el año pasado, el alza de precios llegó al 23,9% durante 2014. La evolución del índice comenzó con un 3,7% en enero y fue deslizándose lentamente al 1% de diciembre. Al comienzo de la publicación del IPCNu, y más allá de que siempre fue menor que la que medían los privados, prácticamente no hubo mayores polémicas con los datos oficiales, que se disparaban hasta casi en 3 puntos porcentuales con el diseño gráfico de los años de la intervención de Guillermo Moreno en el poder. Las polémicas surgieron en el segundo semestre del año, cuando la evolución del IPCNu comenzó a ubicarse por debajo del 1,5% cuando las consultoras privadas ubicaban la inflación por encima del 2,5% mensual. De todas maneras, históricamente, el FMI no considera estas últimas mediciones como válidas, ya que las tiene por poco consistentes. Según el Fondo, sólo un Estado se encuentra en condiciones serias de medir la inflación, y cuando las cifras públicas son cuestionadas, directamente se consideran las cifras públicas como poco consistentes. Pero nunca se toman como válidas las privadas.

Si bien aún el organismo no tomó como oficiales y legítimos los datos del IPCNu, tampoco los censuró como sí hacía con la inflación morenista. Incluso, desde junio pasado dejó de criticar abiertamente la medición del alza de precios en el país. Sin embargo, ahora se considera que "llegó el momento de la verdad", según la frase de un funcionario del FMI que participará de la reunión del Board de los próximos días. En junio pasado, el propio director del Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner, había adelantado que "no se prevé que haya una decisión en firme por parte del directorio", en relación con el aval o no del IPCNu "hasta 2015".

El índice de inflación que comenzó a aplicarse desde enero de 2014, fue, curiosamente, la única negociación y acuerdo que hubo entre los dos gobiernos de Cristina de Kirchner y el organismo de Christine Lagarde en ya más de siete años de convivencia. Había sido el entonces ministro de Economía Amado Boudou el que en noviembre de 2010 llamó al FMI, concretamente al entonces director para el Hemisferio Occidental, Nicolás Eyzaguirre, para que "ayude" al país a elaborar un nuevo índice de inflación. Fue luego que "fracasara" el intento de aplicar las recomendaciones que se les habían pedido a unas cinco universidades públicas del país para que reelaboren el IPC morenista. Las casas de estudios habían sido feroces en sus críticas contra el indicador, y el Gobierno decidió tomar otros rumbos, recurriendo incluso al gran enemigo público número uno de la economía argentina: el FMI. Eran tiempos en los que Boudou pensaba que la solución para la falta de dólares era volver a los mercados internacionales y que para lograr credibilidad se debían reelaborar las mediciones de la inflación del país. Cristina de Kirchner avaló la idea, pero con la condición de que el primer indicador se publicara recién luego de las elecciones legislativas de 2013. Así se hizo, y el primer IPCNu fue el que finalmente publicó Kicillof en febrero del año pasado, referido a enero de 2014.

Hasta ahora los avales del FMI fueron positivos. En junio y septiembre pasados, el FMI consideró "la implementación de todas las acciones específicas que había requerido (...) y los pasos iniciales tomados por las autoridades del país para remediar la inexacta provisión de datos". Dijo además que daba "la bienvenida a las conversaciones en curso con las autoridades argentinas para mejorar la calidad del IPC oficial y de los datos del PBI".

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