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Excelente animación con una bellísima Rio en 3D
«Rio» es un risueño y entretenido dibujo de aventuras sobre un pájaro en extinción, muy pegado a su dueña humana, hasta que lo llevan a su tierra de origen, Rio de Janeiro, donde lo espera una novia de su especie.
Hermoso, colilargo, imponente con sus alas extendidas, el ararinha-azul anidaba en huecos de árboles altos de Bahía, pero el desmonte y los cazadores de aves exóticas hicieron estragos. Hoy, contando los varios del zoo de Qatar, y los pocos casales que hay en Brasil, sólo quedan unos 80 ejemplares. En ellos se inspira este dibujo de aventuras románticas.
Al respecto, son aves monógamas, se juntan para siempre, y quien enviuda no vuelve a formar pareja. Pues bien, nuestro héroe, cuando chiquito, se cayó del nido y se dio tal porrazo que probablemente se le alteró el instinto, porque ha formado pareja con la humana que lo recogió cuando niña. Desde entonces viven juntos, allá en la helada Minnesota. El es muy instruido, inteligentísimo, y está muy cómodo y calentito en su casita, de modo que no quieren saber nada cuando un ornitólogo que parece (y actúa como) un pajarraco un día se les presenta y les dice que una novia lo espera en Rio de Janeiro.
Es cierto, hay una hermosa pájara, y juntos podrían salvar la especie, pero ella no lo espera, es una mujer moderna, independiente, mandona, y además, ¿para qué quiere a ese pajarón domesticado que ni siquiera aprendió a volar y le tiene miedo a la selva? Las cosas funcionan de otro modo, intervienen los cazadores, y el pobre se ve forzado a vivir a la intemperie, pelear contra los malos, hacerse respetar por la desdeñosa, salvarla más de una vez, aprender a seducirla, y animarse a volar, todo en unos pocos días, y teniendo como fondo la cidade maravilhosa en todo su esplendor de tarjeta postal bien resaltado por el efecto 3D que nos hace pasear en tranvía y ala delta, y mezclarnos con los pasistas en el sambódromo. «¡No movemos el trasero en Minnesota!», protesta la dueña, pero está en Rio, y ya se sabe aquello de «donde fueres, haz lo que vieres».
Participan de esto un cardenal, un canario, un bulldog con sombrero a lo Carmen Miranda, un tucán bien carioca, distendido, amiguero, familiero, y, en el bando contrario, un temible ejemplar de cacatúa australiana, un mulato con secuaces graciosamente ineptos, y unos macacos ladrones que quieren jugar capoeira contra los pájaros, y así les va. Los dibujos son excelentes, desde las favelas hasta Leblon, y aunque es todo chiste y belheza, hasta logran incluir en cierto momento, en un niño huérfano que roba pájaros, esa expresión tan particular de crecido antes de tiempo que tienen los niños de la calle. Y la música, siempre presente, es una mezcla braso-americana producida por Sergio Mendes para el mercado americano en primer término, pero igual se disfruta, lo mismo que la película.
Autor, Carlos Saldanha, exitoso coautor de «La era del hielo», carioca de nacimiento, que dedica este film a la memoria de Clymede Campos Saldanha, su madre.
P.S.


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