Excelente ciclo de danza independiente

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Surdance Ensemble y Castaen el ciclo de danza del Teatro del Pueblo. Coreog.: J. Amarante («Soledades alternas») y M. Fracchia («Venecia sin ti») (Teatro del Pueblo, jueves de mayo).

El nuevo ciclo de danza del Teatro del Pueblo inaugurado hace un mes por «Tangokinesis» continúa ahora con la presentación de dos compañías independientes: el Surdance Ensamble, dirigido por Jorge Amarante y Castadiva, con dirección de Mónica Fracchia. Ambas resultaron inmejorables posibilidades de apreciar la calidad de conjuntos de autogestión, sin ningún tipo de apoyo estatal o privado, que esta vez tienen la posibilidad de mostrarse en un teatro del radio céntrico.

En «Soledades alternas», Jorge Amarante plantea la potente convivencia de dos parejas en una situación de encierro en la que las individualidades se manifiestan alternativamente. Con un lenguaje dancístico contemporáneo con fuertes raíces en la danza clásica, el coreógrafo -uno de los más interesantes del medio, además de bailarín del Ballet del teatro Colón- estructura una obra impactante por su violencia y por la originalidad del movimiento.

El mismo Amarante junto a Wanda del Carmen Ramírez, Agostina Sturla y Eduardo Virasoro poseen una altura técnica impecable y también condiciones dramáticas, lo que hace que el eje de la obra pase por la sensible interpretación de esas criaturas sumidas en un mundo asfixiante que ellos mismos contribuyen a fraguar. Con cintas adhesivas los bailarines crean una suerte de celda que los confina a la soledad física y ontológica, y de paso, conforman un bello efecto plástico. La iluminación acentúa el patetismo de esta prisión metafórica y la música (fragmentos de «La muerte y la doncella» de Schubert y obras de los contemporáneos Aphex Twin, Karl Jenkins y Osvaldo Golijov) hace más trágicas las relaciones entre estos seres desesperados.

«Venecia sin ti» es un diseño de Mónica Fracchia sobre «Las bodas» de Stravinsky y la canción «Venecia sin ti» en la voz de Charles Aznavour. Naturalmente la convivencia de músicas tan dispares dictó un tratamiento contrapuntístico en la danza. Fuerza étnica hubo en los desplazamientos y los grupos de las bodas y una atmósfera algo kitsch de «music-hall» para el trío que anima la canción que interpreta Aznavour. Los vestuarios contrastantes y las luces suman plasticidad a esta obra, espléndidamente bailada por los integrantes de la compañía Castadiva.

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