8 de agosto 2017 - 22:53

Excelente cierre del festival Barenboim

• EL MÚSICO LE DIO OPORTUNIDAD DE LUCIMIENTO AL CELLISTA KIAN SOLTANI
El domingo, la orquesta West-Eastern Divan se destacó con un programa integrado por obras de Richard Strauss y Piotr Illich Chaikovski.

Barenboim. Uno de los momentos del concierto del domingo en el Teatro Colón, para el Mozarteum Argentino, con la orquesta del West-Eastern Divan y el cellista  solista Kian Soltani.
Barenboim. Uno de los momentos del concierto del domingo en el Teatro Colón, para el Mozarteum Argentino, con la orquesta del West-Eastern Divan y el cellista solista Kian Soltani.
Con un perfil más ortodoxo que los de años anteriores, el Festival Barenboim 2017 tuvo un saldo musical sumamente positivo en las cuatro instancias en las que se desarrolló, entre el sábado 29 y anoche, y con funciones casi siempre a sala llena. Si en la primera mitad el foco estuvo puesto en la presencia de Martha Argerich, en la segunda Barenboim tuvo una muestra de enorme generosidad al dar oportunidad de lucimiento a un muy joven cellista ya conocido por el público de Buenos Aires (había tocado en los festivales 2015 y 2016), pero que a partir de ahora será sencillamente inolvidable: el austríaco de origen iraní Kian Soltani.

El viernes, Michael y Daniel Barenboim abordaron junto a Soltani lo que puede tomarse como un anticipo de la integral de tríos de Beethoven que ofrecerán en Alemania: un concierto con los opus 1 n° 1, opus 70 n° 1 ("Geistertrio") y opus 97 ("Archiduque"). La trayectoria de Barenboim en el terreno de la música de cámara complementa de manera perfecta la frescura y energía de sus jóvenes partenaires, y entre los tres la música fluye con naturalidad en sus juegos dinámicos, sus intenciones y sus diálogos. La maestría del pianista no es ninguna novedad, como tampoco lo es la gran técnica violinística de su hijo; pero es Soltani quien no deja de sorprender en su impresionante capacidad de conexión, la suntuosidad de su sonido (que al mismo tiempo se cuida de imponerse al resto) y su afinación impecable.

El domingo (al igual que la noche anterior y la siguiente), la West-Eastern Divan presentó un programa integrado por obras de Richard Strauss y Chaikovski. El "Don Quijote", en una interpretación de antología, tuvo dos solistas magistrales: Soltani en la parte principal y la violista israelí Miriam Manasherov; también se destacó en sus intervenciones el violín de Michael Barenboim. En el marco de un conjunto de perfección asombrosa en su ejecución del complejo entramado orquestal straussiano, Soltani desplegó una madurez musical absoluta; en sus manos, la línea que el compositor asigna al protagonista destacó su lado más sentimental, y su performance fue notable en la interacción musical, visual y corporal con la orquesta, su orquesta, de la que nunca pareció dejar de formar parte.

La Sinfonía n° 5 de Chaikovski cerró el programa en otra versión memorable, en la que el gesto de Barenboim logró dar total unidad a la obra, casi sin interrupción entre movimientos y con un manejo extremo de la dinámica. Dos obras fuera de programa ("El cisne" de Saint-Saëns, en arreglo para cello y cuerdas de Lahav Shani, y la obertura de "Russlan y Ludmila") cerraron esta anteúltima presentación porteña de Barenboim, y al mismo tiempo comenzó la cuenta regresiva para su visita del año que viene, que indudablemente deparará más sorpresas y satisfacciones.

Michael Barenboim (violín), Kian Soltani (cello), Daniel Barenboim (piano). Obras de L. van Beethoven (Festival Barenboim, Teatro Colón, 4 de agosto). West-Eastern Divan Orchestra. Solistas: K. Soltani (cello) y M. Manasherov (viola). Daniel Barenboim, director. Obras de R. Strauss y P. I. Chakovski (Mozarteum Argentino, Teatro Colón, 6 de agosto).

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