Excelente volumen sobre Jorge Pietra, artista que arriesga

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La Fundación Vittal es una institución privada sin fines de lucro dedicada a la creación de actividades de alto nivel académico que brinda también propuestas artísticas y culturales abiertas a la comunidad en general. Desde 2005 desarrolla una importante producción editorial con el fin de difundir la obra de artistas plásticos contemporáneos argentinos. Ha editado libros sobre Ernesto Pesce, Ricardo Roux, Mariana Schapiro, Oscar Smoje, Jorge González Perrin y el de Jorge Pietra cuya presentación tuvo lugar en la Galería Rubbers a fines de 2013.

Nacido en Buenos Aires en 1951, Pietra cursó estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano, viajó intensamente por Latinoamérica, vivió en Madrid y París.Trabajó en los talleres de Escenografía del teatro Colón y fue director artístico, entre 2002 y 2005 del proyecto "Arte sin Techo".

Distinguido con importantes premios, entre ellos, Konex (pintura, quinquenio 2002-2006), Primer Premio Pintura Salón Municipal de Artes Plásticas, Premio Swissair, Primer Premio Georges Braque, nominado para el Trabucco en 2005 y en 2012 el Gran Premio Adquisición (Dibujo, Salón Nacional. Ha expuesto individual y colectivamente en importantes galerías, centros culturales y museos del país y su obra se encuentra en colecciones institucionales y privadas.

Sus amigos de siempre desde comienzos en la Escuela Manuel Belgrano en los 70 son Eduardo Stupía, Roberto Elía, Felipe Pino, Jorge Pirozzi, Ricardo Longhini, Duilio Pierri, Majo Okner, Fermín Eguía, Marcia Schvartz. Estos nombres nos están diciendo a qué generación pertenece: artistas de diversos estilos pictóricos, osados, comprometidos, cuya obra se desarrolla en épocas violentas, muchos debieron exiliarse, no hicieron concesión alguna a los dictados de la moda y el mercado.

En el texto introductorio, Eduardo Stupía destaca "su obsesividad no acumulativa, sino estructuralmente barroca, en cuanto a la espectacular y compleja estrategia de subdivisión del plano". Natalia March analiza su recorrido artístico desde los comienzos hasta la actualidad y cita el trágico 24 de marzo de 1976, fecha de su primera exposición individual en la Galería Carmen Waugh, titulada "Espacio Añicos", premonitoria de la catástrofe que nos tocaría vivir.

Pietra viaja por Latinoamérica donde entra en contacto con religiones, con lo real y lo fantástico, con los muralistas mexicanos.

La estada en Madrid le permite su inmersión en el Prado para mirar a Goya, Velázquez, el Bosco, ejerce la docencia. Posteriormente gana el Premio Braque y se instala en París durante un año para finalmente regresar a la Argentina a fines de los 80.

Su mirada, enriquecida por estos viajes, se enriquece aún más al ingresar al Teatro Colón al mundo que está oculto para el espectador: artistas, maquilladores, escenógrafos, utileros, su obra en grandes formatos privilegia el color. Relata March la actividad de Pietra en relación con su compromiso con el arte cuando, con otros artistas, conforma el Grupo Retiro y realiza cinco telones y una escultura para la Estación Retiro que ocuparon 225 m2. En 2002 interviene paredes de la ciudad junto a González Perrin y Félix Lorenzo, nuclea artistas desocupados y estudiantes de Bellas Artes lo que permite el acercamiento al arte de personas en situación de calle.

Recordamos que Pietra integra Las Tres P junto a Pino y Pirozzi, otros dos artistas que irrumpieron también en la década del 70, con sus construcciones viscerales, imágenes no convencionales..

Se incluyen textos para exposiciones realizadas por el artista, por ejemplo, de Luis Felipe Noé que admira "sus dibujos y pinturas de ritmo caótico, complejas y de humor trágico". Rosa María Ravera se refiere "al surgimiento de la imagen inesperada según la visión surrealista". Elena Oliveras señala que "Pietra construye el espacio de sus obras a partir de la acumulación de figuras y de situaciones que invierten todo ordenamiento codificado". Según Horacio Safons "Pietra descarna sin pudor y en trazos tallados como esquemas, a veces en paleta asordinada, otras, en agrio y estridente cromatismo, escenas que atisban lo obsceno como lo patibulario, lo místico, lo folklórico, el humor despiadado...". Dijo Miguel Briante: "...aún cierta carga ritual- que en color y en movimiento parecen evocar ceremonias religiosas sudamericanas- se encausa en imágenes despojadas de exotismo folklórico".

Para su muestra "Ensoñaciones" de 2013, Mercedes Pérez Bergliafa señala "la dificultad de situar la narración en algún lugar reconocido: ninguno de estos lugares existe. Sí existen algunos personajes en clave grotesca".

Cuando el espectador se planta frente a sus obras se encuentra con un torbellino de imágenes, un laberinto que habrá que recorrer minuciosamente para no perderse nada de la exuberancia del trazo, para ir recomponiendo la escena principal y otras paralelas, para ver esta suerte de película fragmentada de relatos inesperados, para comprender su humor negro, a veces trágico, la violencia de los dramáticos 70 y parte de los 80, su transgresión de lo establecido. En síntesis, un artista que arriesga.

Importante libro de 164 páginas, profusamente ilustrado con obras entre1973 y 2013 que abarcan dibujos, técnicas mixtas, acuarelas y pinturas.

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