10 de abril 2015 - 00:34

Expediente MI y el diseño proto-K de las 3 fórmulas

• EL "MODELO" DE VIDO Y EL DEPORTE KIRCHNERISTA DE CASTIGAR A INSAURRALDE

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
 Julio De Vido, el nestorista nostálgico, se convirtió en el antropólogo que desenterró el modelo electoral que Néstor Kirchner pergeñó para volver a la presidencia en 2011 -lo frustró la muerte en 2010- y lo trasplantó, con fórceps, en el organismo convulsionado que es el pankirchnerismo de 2015.

De Vido, que cumplirá trece años como ministro, fue diezmado por el avance neocamporista y trató de renovarse como operador con el mecenazgo de los precandidatos Sergio Urribarri y Juan Patricio Mussi y el clan de alcaldes Los Oktubres, desliza una versión del esquema que regirá el armado K este año.

El modelo De Vido, según les dice a dirigentes, caciques y funcionarios que pasan por su oficina, es el siguiente: tres fórmulas presidenciales en las PASO del Frente para la Victoria (FpV) y tres fórmulas para gobernador bonaerense. En el mapa del ministro figuran como postulantes Daniel Scioli, Florencio Randazzo y Urribarri, mientras que centraliza la disputa bonaerense entre Julián Domínguez, Diego Bossio y Martín Sabbatella, y hasta se arriesgan candidatos a vice: Juan Patricio Mussi del diputado de Chacabuco y Sergio Berni con el director de la ANSES.

Ayer, de gira por San Antonio de Areco, dominio de Francisco "Paco" Durañona, De Vido se trajeó como custodio de la pureza ultra-K para dictaminar que en las primarias del FpV competirán "los compañeros genuinos" y citó, cuando le pidieron nombres, a Domínguez y Mussi.

Explícitamente, el ministro excluyó a Martín Insaurralde del clan de "genuinos", a la vez que en su cajón de arena no lo pone en ninguna boleta provincial. Al hablar del lomense, el ministro evitó los eufemismos: "No necesitamos ni tránsfugas ni travestis", dijo sin dejar ninguna interpretación librada al azar, y se sumó a la jauría K que se lanzó sobre Insaurralde.

Aníbal Fernández fue uno de los que derramó lluvia ácida sobre el intendente de Lomas que, luego de sciolizarse, anunció su intención de ser candidato a gobernador por el oficialismo. El jefe de Gabinete está en el lista de buena fe de presidenciables pero su apuesta real es pelear un lugar en la fórmula por la gobernación. "El tipo se cagó en todo el mundo", madrugó poético el quilmeño.

El diseño que De Vido cuenta es una remake del que Kirchner pensó, PASO mediante, para volver a la presidencia en 2011 y contemplaba por entonces a Scioli jugando su reelección, a Sabbatella como candidato para la progresía, los ultra-K y los K no peronistas, y a Sergio Massa, a quien visitó unos meses antes de su muerte, como expresión de un kirchnerismo crítico o centrista. Cristina de Kirchner replicó el rol de Scioli y de Sabbatella pero no necesitó de una tercera boleta massista que, sin la épica de una muerte, su marido sí creía imprescindible para estirarse hasta los 40 puntos que le permitieran ganar la elección.

De Vido, nestorista al fin, se anima a trazar una analogía con aquel momento y reproduce, como táctica electoral, lo que pensaba Néstor, aunque le aplica, con libre albedrío, la idea de las tres fórmulas presidenciales para subir al ring a Urribarri, su patrocinado, y en cierto modo un favor a Scioli porque dividir el voto hiper-K es beneficiar al gobernador. Al ministro, a quien candidatean como diputado por Buenos Aires -vive, hace años, en Zárate-, se le atribuye un enfoque pragmático sobre la inevitable candidatura del gobernador, condimentada, además, por un añoso recelo con Florencio Randazzo.

Insaurralde se convirtió en el puching ball de buena parte del kirchnerismo. Desde La Cámpora y sectores ultra-K se desliza que ni Cristina ni Máximo Kirchner aceptarían al lomense como candidato a gobernador, que sólo se le permitirían ser candidato a reelegir en Lomas, aquello que hace meses le sugiere, con tono paternal, Alejandro Granados, un experto en supervivencia.

Ahora, en la Casa Rosada esperan que mueva Daniel Scioli, quien se convirtió en el lazarillo para que Insaurralde, luego de zigzaguear entre Tigre y La Plata, pueda regresar al redil del oficialismo. El sciolismo dice que las críticas a Insaurralde son producto de la competencia interna y que no incumben a Scioli.

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