11 de diciembre 2017 - 20:47

Exportaciones, el talón de Aquiles del nuevo modelo

El saldo de cuenta corriente también está mostrando un rojo creciente que cierra el año en torno del 4% del PBI.

Exportaciones, el talón de Aquiles del nuevo modelo
La dinámica del sector externo de la economía argentina preocupa. Producto de un fuerte incremento de las importaciones (acumulan a octubre de 2017 un alza de casi 20% i.a.) y una magra expansión de las exportaciones (acumulan a octubre de 2017 un alza inferior al 2% i.a.), el déficit del intercambio de bienes alcanzaría los u$s7.500 millones. Esta cifra representa un récord nominal y está cerca de los máximos de la Convertibilidad en relación con el producto (-1% del PBI).

Más aún, el saldo de cuenta corriente también está mostrando un rojo creciente que cierra el año en torno del 4% del PBI, producto del creciente deterioro del déficit de Servicios (el rojo del turismo internacional supera los u$s10.000 millones) y del saldo de la cuenta Rentas (por el mayor pago de intereses en moneda extranjera y el creciente giro de utilidades al exterior).

Por ahora, la masiva entrada de capitales (endeudamiento público y la apuesta por el "carry trade" de inversores financieros privados) más que compensa la salida de divisas por las transacciones comerciales. Si bien este influjo de fondos extranjeros permite que la restricción externa no sea operativa, no es bueno depender de ellos, ya que estamos expuestos ante cualquier evento que genere una reversión en el flujo de capitales hacia países emergentes ("fligth to quality"). Vale destacar además, que la contracara del desequilibrio externo (gastamos más de lo que producimos) es el aumento de la deuda en moneda extranjera.

Salida

Entonces, la pregunta clave a dilucidar es cómo cerrar la brecha entre el crecimiento de las importaciones y las exportaciones (evitando un escenario recesivo). Una posible alternativa para incentivar las ventas externas y desincentivar la compra de importados es mejorando el Tipo de Cambio Real. Pero el actual esquema económico de elevadas tasas de interés (Lebac del BCRA) y financiamiento del déficit fiscal con deuda externa, tiende a profundizar el atraso cambiario.

Dado que el Ejecutivo no desea modificar el esquema macroeconómico vigente, está buscando ganar competitividad externa a través de mejoras de productividad que bajen el costo de producción en moneda extranjera. Entre estas medidas destacan: la apuesta por sectores clave como infraestructura, energía y logística; simplificación de trámites para exportar, y el paquete de reformas (tributaria, laboral, seguridad social, etc.) enviado al Congreso por el Ejecutivo.

A la dificultad de ganar competitividad externa se le suman los problemas a la hora de colocar nuestras exportaciones en el mundo. Durante el cepo cambiario perdimos tiempo valioso en materia de inserción en las Cadenas Globales de Valor y la firma de acuerdos de libre comercio. Más aún, la estrategia oficial de convertirnos en el supermercado del mundo sumando valor a las exportaciones agroindustriales, choca con la estrategia importadora de materias primas de China, y la protección de la Unión Europea y los Estados Unidos a su sector agroindustrial.

(*) Economistas de Ecolatina.