14 de julio 2009 - 00:00

Extrañas reglas del capitalismo chino

Habría cambios, políticos, en la dirección económica de la República Popular China. El Politburó del Partido Comunista, de nueve miembros y encabezado por el presidente Hu Jintao, estaría ahora tomando las decisiones en vez del Consejo de Estado, liderado por el primer ministro Wen Jiabao.

Es más, como señaló en su edición de ayer el diario oficialista South China Morning Press, en los próximos días habrá una reunión clave del Politburó en la que se delinearán nuevas directivas para incentivar el consumo interno y llegar a las metas de PBI proyectadas.

En los círculos informados de Asia y, sobre todo, de Sydney y Londres, se preguntan si, para lograrlas, los métodos serán como los poco ortodoxos que Pekín acaba de aplicar con la minera británico-australiana Río Tinto. El 5 de julio, cuatro empleados de su división Mineral de Hierro (tres son chinos y el gerente general, Stern Hu, tiene ciudadanía australiana) fueron arrestados en Shanghai bajo cargos de espionaje y sobornos para la obtención de secretos de Estado.

La detención cayó en el momento más áspero de la negociación entre el Gobierno chino -a través de China Iron & Steel Association- y la minera por el precio del mineral de hierro para 2009-2010. En caso de comprobarse, por la ley china a los culpables les espera un largo castigo: 18 años por sobornos; prisión de por vida si fuera espionaje.

Precio acordado

El mineral de hierro es el principal componente para la fabricación de acero y aluminio. Su precio de referencia «benchmark» se acuerda anualmente entre las tres mineras grandes (la brasileña Vale y las británico-australianas BHP Billiton y Río Tinto, que controlan el 70% del comercio mundial) y los principales países compradores: India, China, Japón y Corea del Sur. Con estos dos últimos, Río Tinto cerró en mayo una reducción del 33% en el precio del mineral de hierro. Aunque fue una rebaja «histórica» -la primera en siete años-, a China no le bastó. Pidió una quita del 44% para retrotraer el precio al nivel de 1994. La minera se negó rotundamente.

Pero hay más en esta trama de intrigas al estilo Agatha Christie en el Orient Express, en la que el Gobierno chino tendría el papel de una amante despechada y vengativa. En febrero de este año, Río Tinto convidó a la estatal Chinalco a incrementar su participación del 9 al 18% en la compañía, mediante la inversión de u$s 19.500 millones. (Un rescate para Río Tinto, que necesita cash para pagar en octubre u$s 8.900 millones de deuda). Pero a principios de junio deshizo abruptamente la operación con los chinos y anunció que se asociaba con BHP Billiton para el negocio de mineral de hierro.

Ganancias

Los entendidos calculan que además de dejar afuera a Chinalco, esta fusión les traería a las mineras cerca de u$s 15.200 millones de ganancias.

Si bien este joint-venture fue promovido por los accionistas de Londres y de Sydney y contó, parece, con el guiño de Canberra, dejó a Pekín pedaleando en el aire. Por eso es que la orden de arresto, si bien provino del Ministerio de Seguridad Estatal, encargado de controlar los negocios internacionales (eufemismo para contraespionaje), tuvo el aval expreso del mismo presidente Hu.

Como consecuencia de los arrestos y de la escasa información provista por el Gobierno de Hu, el Gobierno de Australia convocó tres veces en la última semana al embajador de China. Lo mismo ha hecho el de Pekín con el australiano. Una complicada situación sobre todo para Australia, que tiene en China a su principal socio comercial. Mientras tanto, las negociaciones por el precio de referencia del mineral de hierro están congeladas. Se dice también que el efecto «freezer» se estaría extendiendo a otros inversores extranjeros en China, que miran el futuro con preocupación.

Muchos se preguntan si el operativo contra los empleados de Río Tinto es una mera venganza hacia la minera o si, en cambio, es un endurecimiento en la política china frente al temor de conflictos sociales originados en la crisis económica. Otros, como The Economist, señalan que así como Río Tinto pudo haber fisgoneado entre funcionarios chinos sobre los márgenes de negociación, con el arresto, Pekín se hizo de valiosos archivos sobre costos de producción y capacidad operativa de la minera.

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