6 de marzo 2019 - 00:01

Granados, tras un (incómodo) récord

El intendente de Ezeiza va por su último mandato. En caso de ganar se convertirá en el jefe municipal con más años en el poder. La pelea por la sucesión entre su mujer y su hijo.

Alejandro Granados.
Alejandro Granados.

En las esquinas de Ezeiza se habla de cuatro temas: la mafia de los taxis, los nuevos habitantes de una de las cárceles más famosas, el tan ansiado ascenso de Tristán Suárez al Nacional B y de los Granados, la familia más conocida de todo el municipio.

Y es que Don Alejandro Granados (tal como figura en la página de la municipalidad) lleva 24 años al frente del distrito y tiene como plan inmediato ampliar su vínculo por cuatro años más, una extensión que lo convertiría en el Barón de los barones; incluso por delante de Manuel Quindimil, un prócer en materia de reelecciones indefinidas.

Eso sí, en caso de resultar ganador en octubre, Granados tendrá por delante su último mandato como jefe municipal. Las chances son altas. “No es fácil hacer oposición en un distrito gobernado por un ex ministro de Seguridad”, asegura un referente local de Cambiemos. En 2013, Granados se tomó licencia de la intendencia para ponerse al frente del área por expreso pedido del entonces gobernador Daniel Scioli.

Fue la única vez, hasta 2015, que Ezeiza (un municipio nacido en 1995, producto de la escisión de Esteban Echeverría) no tuvo a Granados en el sillón municipal. En teoría. Ya que en ese entonces se sabía que por más que Oscar Cicco se hizo cargo de la intendencia, fue Dulce Granados (actual diputada nacional), la mujer del jefe distrital, quien se quedó con el poder. Una prueba concreta de lo que podría suceder en 2023.

“El problema es que el ´Gato´ (Gastón, hijo de los Granados y actual jefe de Gabinete) pensó que este año iría su madre y en 2023 sería su turno”, cuentan desde el vecino Esteban Echeverría.

Habrá que ver de qué manera continúa esta lucha interna que ya tiene tintes familiares. “El fin de la reelección indefinida sirve, pero no termina con aquellos que están enquistados en el poder. Los que siempre vivieron de la política, no saben hacer otra cosa”, finaliza el mismo opositor local, que reconoce que en Ezeiza es difícil sentarse en la vereda de enfrente.

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