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Fábrega raciona también los dólares a empresas
• Trabó todas las compras de divisas de grandes importadores en el mercado

El freno a las importaciones no es una novedad en un sistema financiero que está a acostumbrado a lidiar, desde hace meses, con los mecanismos del Central para evitar la salida de las divisas. Pero ayer se exacerbó por primera vez a tal punto que alcanzó a sorprender al sector: las mesas de cambio confirmaron a Ámbito Financiero que el organismo rechazó casi todas las compras de dólares que se pretendieron hacer en el mercado por importaciones de empresas.
El Gobierno racionó aún más los dólares para empresas en un escenario de default que ya se descuenta con menor oferta de divisas; y que aumenta, por esto, las expectativas de devaluación. Lo hace también, desde hace ya algunos días, sobre los dólares que piden comprar los ahorristas con la autorización de la AFIP.
Desde el Banco Central reconocieron que resolvieron ayer "diferir algunas operaciones" en el mercado cambiario para grandes importadores, pero que "en ningún caso se impidió hacer compras por bajos montos, destinadas a pymes, por lo que hubo operaciones".
El endurecimiento del cepo cambiario empieza a ser crítico también para algunas grandes automotrices, que ya se ven forzadas a cortar lazos con proveedores por la demora en las autorizaciones de importaciones oficiales. Los operadores cambiarios vieron ayer la primera compra de dólares recién a las 13.50, casi cuatro horas después de que abriera el mercado.
El encargado de salir a domar al dólar fue desde entonces el Banco Nación, con ventas por u$s 20 millones, cuando el tipo de cambio se había disparado de $ 8,26 a $ 8,2750.
La estacionalidad y las expectativas de devaluación alientan a los cerealeros a liquidar menos dólares en el mercado. Pero, con las importaciones trabadas prácticamente por completo, el Central encontró espacio sobre el final para quedarse con apenas u$s 20 millones y dejar al dólar mayorista en $ 8,2680.
La presión empieza a notarse también en el mercado de futuros: el contrato que vence a fin de abril de 2015 tiene implícita ahora una expectativa de devaluación de casi un 34%.
El mercado entero empieza a sufrir las primeras consecuencias que le siguen a un default: las mayores expectativas de devaluación, que obligarán al Central a acelerar el ritmo del dólar; el encarecimiento del crédito externo de parte de los bancos y las empresas; y el endurecimiento del cepo cambiario que dispone el Gobierno para escatimar el uso de los billetes en una economía que por un tiempo permanecerá cerrada a los mercados internacionales.


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