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Fallida remake de clásico de terror
La nueva «¡Está vivo!» intenta modernizar el ingeniosa idea del original de Larry Cohen (1974): un bebé mutante asesino, y sólo logra desperdiciar totalmente esa idea y aburrir al espectador.
Con un presupuesto mínimo, pero con una idea realmente perturbadora, en 1974 Larry Cohen se las ingenió para lograr que un bebé mutante que mata a médicos y enfermeras durante el parto aterrorice al público convirtiendo su «Its Alive» («El monstruo esta vivo») en un film de culto que, con el tiempo, generó varias secuelas y, ahora también, una remake.
Aunque parezca increíble, la nueva versión luce más barata que la original. En lugar de optar por un bebé mutante monstruoso, como el que había diseñado el maquillador Rick Baker en la película de Cohen, ahora hay una aproximación más naturalista, que al menos durante el primer tercio de proyección, parece darle una vuelta interesante al mismo argumento.
En el comienzo, parece existir la idea de mantener el suspenso, y hay cierto aggiornamento al agregar el tema de drogas para abortar compradas por internet por la madre cuando dudaba de continuar con el embarazo. Lamentablemente, a medida que avanza la acción, todo se va centrando en la casa donde el pequeño monstruito yace en su cuna esperando nuevas víctimas y, dado un punto más que razonable, no se vuelve muy creíble que las cosas sean tan simples como para que el guionista no haga otra cosa que seguir trayendo personajes al mismo decorado (curiossamente, todo está filmado en Budapest para ahorrar costos, aunque básicamente el único decorado es la casa del matrimonio protagónico).
Sin mayor creatividad en la dirección, ni ningún concepto que ahonde el tema de los remedios experimentales, ni nada que se destaque en el elenco, ni nada parecido a los ingeniosos efectos especiales ni a la partitura de Bernard Herrmann del film original, este nuevo «Its alive» es un verdadero desperdicio de la buena idea de Larry Cohen, que realmente daba para ser bien actualizada en una apropiada remake moderna. Lo único destacable es el renacimiento como productora asociada del viejo sello inglés Amicus, clásico competidor del terror británico de Hammer Films, que de todos modos, con este resultado no parece haber tenido un nuevo comienzo muy auspicioso.
D.C.


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