No se revierte el pronóstico negativo para el clima en las zonas agropecuarias. En los últimos días hubo algunas precipitaciones, principalmente sobre el área de Rojas, Buenos Aires, pero sigue sin haber incentivos para comenzar la siembra de trigo.
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En Rojas se acumularon 26,6 milímetros la semana pasada, en tanto que en Rufino y en General Pintos se llegó a 21,6 y 20 milímetros, respectivamente, según informó la Bolsa de Comercio de Rosario. La entidad advierte que «el cultivo de trigo tiene una demanda potencial aproximada de 500 milímetros de agua a lo largo de su ciclo. Considerando los datos históricos, las lluvias cercanas a los valores medios de junio, julio y agosto no son suficientes para garantizar un buen desarrollo del cultivo, por lo que suele recomendarse contar con más de 150 milímetros de agua útil acumulada en el perfil del suelo al momento de la siembra».
Esta condición se encuentra lejos de cumplirse y los muestreos realizados por la Bolsa rosarina en hasta un metro de profundidad señalan que la humedad se ubica actualmente entre 30 y 80 milímetros de agua útil; por lo tanto, «para que se haga un trigo con razonables probabilidades de éxito, deberían producirse lluvias de entre 70 y 120 milímetros», indica el informe semanal de la entidad. Por otra parte, la Bolsa destaca que quienes implantaron trigo en la campaña anterior fueron golpeados por precios y rendimientos magros. «En este ciclo, los productores vuelven a encontrarse sin señales de estímulo para siquiera mantener el área triguera», se indica.
«Todos estos factores se unen para que, en muchas localidades de esta área núcleo, la intención de siembra sea poca o prácticamente nula. Nuevamente, la caída en superficie sembrada y rendimientos podría ser histórica», concluye el informe.
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