Faltan más mujeres en directorios

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En Argentina, el 46% de las empresas que cotizan en Bolsa no tiene ni una sola mujer en su directorio, ni siquiera como suplente, ni siquiera por compromiso. Entre el año 2013 y 2017 la participación de mujeres en directorios bajó del 10,7% al 10,4%. Si vamos a presidentes de empresas que cotizan públicamente, sólo hay 7 mujeres, y en 20 ocupan el cargo de vicepresidentas.

Se podría argumentar que no hay suficiente talento o mérito femenino para ocupar estos cargos, pero el 60% de nuestros graduados universitarios son mujeres que se reciben en promedio un año antes que sus compañeros varones, y con mejores notas. Por lo tanto, podríamos invertir la pregunta: ¿por qué si hay menos graduados varones que requirieron más tiempo para completar sus estudios y con peores notas, acceden ellos mayoritariamente a estos cargos? Las respuestas son variadas y mucho se ha escrito sobre esta inequidad.

Más allá de las causas, es un tema que involucra muchos intereses a nivel nacional. El primero, la desigualdad de oportunidades: la foto de la situación actual muestra una evidente disparidad, estos cargos son limitados, el espacio que ocupa una persona excluye a otra y las mujeres están excluidas. En segundo término, necesitamos más mujeres en cargos de liderazgo ya que inspiran y traccionan a otras mujeres, niñas y adultas a ir por más, a desarrollar todo su potencial siguiendo modelos de roles positivos.

Finalmente, está la razón estrictamente económica. Argentina quiere ser un país integrado al mundo de una manera inteligente, moderna, exportando valor agregado y la capacidad de innovación que tengamos será crítica para lograrlo. De equipos o grupos de trabajo homogéneos difícilmente salgan ideas innovadoras o disruptivas. La velocidad de los cambios de nuestros tiempos exigen a cualquier empresa que quiera ser competitiva o incluso permanecer en el tiempo contar con todo el talento disponible, excluir a las mujeres de los cargos de decisión es una mala decisión de negocios, además de anacrónico. Estudios mundiales realizados por Mc Kinsey y Credit Suisse Research Institute entre otros, demuestran la relación directa entre participación de mujeres en cargos de liderazgo y una alza en la rentabilidad de las empresas.

Que haya mujeres en cargos de liderazgo es justo y económicamente conveniente. También es inevitable. El empoderamiento económico de las mujeres es una tendencia mundial que no retrocederá. Las empresas y empresarios que quieran estar activos en el futuro deberán hacer foco a esta temática de hoy.



(*) Directora del Centro de Desarrollo Económico de la Mujer de la Secretaría de Emprendedores y PyMEs de la Nación

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