3 de abril 2009 - 00:00

Fenómeno Obama también sedujo a los periodistas

La conferencia de prensa de Barack Obama tuvo una asistencia récord y terminó con aplausos como si se tratara de seguidores de una estrella de rock.
La conferencia de prensa de Barack Obama tuvo una asistencia récord y terminó con aplausos como si se tratara de seguidores de una estrella de rock.
Londres - Ni su humildad le impidió contestar a la prensa con el desparpajo y el sentido del humor de quien se sabe «admirado», ni la supuesta imparcialidad de los periodistas pudo evitar romper en aplausos cuando Obama finalizó su rueda de prensa al término de la reunión del G-20 ayer en Londres.
El nuevo presidente de Estados Unidos se hizo esperar, pero ni las ojeras ni el agotamiento que arrastraban los 2.000 periodistas acreditados al G-20 frenaron una asistencia masiva a su intervención, en la que la crisis económica que reunía ayer a todos en el ExCel Centre de Londres parecía ser lo de menos.
Traje oscuro, camisa blanca y corbata roja, Obama no defraudó a la prensa europea ni en su aspecto: su imagen impecable y cultivada a lo Kennedy fue la que todos esperaban.
En una sala de prensa abarrotada por más de mil informadores, muchos fueron los que acudieron para tomarse una instantánea con el carismático presidente de fondo, mientras otros intentaban burlar sin éxito la ingente seguridad desplegada para poder ver a la estrella un poco más de cerca.
La presencia del presidente de EE.UU. convirtió el lugar en un salón de subastas en el que otros pujaban y empujaban por ser elegidos para formular una pregunta. «¡India! ¡África!», gritaba la prensa internacional para atraer la atención del presidente, que se volcó con la prensa y se dirigió en tono familiar a una reportera india con la que intercambió piropos sobre su «maravilloso» presidente indio, para espetarle después: «¿No tendrá nada que ver con él? ¿No será su abuelo?».
Los colores de Reino Unido y de la UE abanderaban a un Obama que decía «haber venido a Europa con la intención de aprender», pero que reconocía al mismo tiempo la «admiración» y la «expectación» con la que fue recibido a ese lado del Atlántico. «Somos líderes de la esfera internacional y no tenemos que avergonzarnos por ello. Pero somos mejores líderes cuando escuchamos, cuando nos coordinamos, y cuando lo hacemos con humildad», dijo Obama metiéndose al «público» en el bolsillo.
Obama se marchó de Londres alabando el acuerdo alcanzado con los líderes del G-20.
Agencia DPA

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