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Feroz incendio diezmó el carnaval de Río
Tres fueron las «escolas» totalmente arruinadas. Desolación de danzarines, reyes, reinas y empresarios turísticos.
«Estamos desesperados, estaba todo prácticamente listo para el carnaval», afirmó Jorge Castanheira, presidente de la Liga de las Escuelas de Samba (LIESA) que organiza los desfiles en el Sambódromo.
El incendio de grandes dimensiones comenzó temprano y se expandió a gran velocidad, destruyendo buena parte de los talleres de las tradicionales escuelas Portela, Uniao da Ilha y Grande Río. El fuego también llegó a los depósitos de la LIESA, que era una especie de museo del carnaval.
El alcalde de Río, Eduardo Paes, anunció que «la Ciudad del Samba comenzará a ser reconstruida desde esta semana» y aseguró que los desfiles, gran atracción del carnaval se mantienen para las noches del 6 y 7 de marzo.
«Lo único que no se ha quemado es nuestra voluntad de desfilar», dijo entre lágrimas el presidente de la escuela Grande Río, Helio de Oliveira. Esa escuela divulgó que fue destruido el 90% de su trabajo, valorado en más de cuatro millones de dólares.
«Desfilaré sin zapatos si hace falta», afirmó entre lágrimas Cris Viana, la reina de Grande Río, ante el taller calcinado. La bella bailarina, que danza en minibikini con plumas, brillos y altos tacones ante los 400 percusionistas, lloraba sobre el hombro de uno de los directores de la escuela. Los talleres de Portela y Uniao da Ilha también se quemaron, pero los carros alegóricos se salvaron, porque el fuego se concentró en los dos últimos pisos destinados a la confección de trajes y esculturas.
Ney Filardes, presidente de la Uniao da Ilha, dijo que se perdieron los 2.000 trajes de los habitantes de las favelas que desfilan en el carnaval. «Es un sueño tirado a la basura. Meses de trabajo y todo se ha perdido», dijo José da Silva Junior, un artesano de Portela.
Las escuelas de samba trabajan buena parte del año para preparar el carnaval, un evento que reúne a decenas de miles de miembros de esas agrupaciones que participan de los desfiles y a turistas de todo el mundo.
Miles de artesanos trabajan en la producción de los trajes y los carros alegóricos del carnaval, y en las semanas previas, algunos duermen en los talleres, por lo que ayer debieron autoevacuarse de urgencia.
Los organizadores del desfile de carnaval evaluaban anoche otorgar una especie de «indulto» a las comparsas afectadas, de modo que puedan competir en igualdad de condiciones que el resto.
Agencias AFP y ANSA

