8 de diciembre 2010 - 00:00

Festejó Macri la dura andanada kirchnerista

Festejó ayer Mauricio Macri la respuesta que dio el grupo rating del Gobierno nacional a la especulación que instaló el jefe porteño sobre un adelantamiento de las elecciones porteñas para abril y la posibilidad de que sea en 2011 tanto candidato a presidente como a una reelección en su distrito. Macri lamentó con ironía la desaparición de Néstor Kirchner de quien decía era su jefe de campaña, porque cada vez que lo criticaba él subía en adhesiones. Ayer escuchó el embate que hizo el coro de voceros que integra la primera línea del oficialismo -Daniel Scioli, Hugo Moyano, Jorge Capitanich, Agustín Rossi- y se dijo convencido de que eso es la prueba de que está en el buen camino. También se declaró contento porque este debate le da la iniciativa política que había perdido con la causa de las escuchas en el segundo distrito de la Argentina. Admitió, sin embargo, que no va a mostrar el juego hasta que el 22 la Legislatura porteña trate el proyecto oficial de Presupuesto, gatillo de la decisión de plantear el adelantamiento electoral.

Hoy, como adelantó este diario, Macri tiene previsto un seminario-taller a solas con Gabriela Michetti, hasta ahora la mejor rankeada en el PRO para ser candidata a jefe de Gobierno si él no va a la reelección. Lo que ella le diga importa porque Macri la tiene como un barómetro de lo que piensan los sectores independientes y los dirigentes sin raigambre partidaria en el PRO. Michetti es además referente de sectores del pensamiento moderado que busca en Macri alguna expresión que no se vuelque hacia la agenda conservadora que el jefe de Gobierno privilegia en su gestión y que articulan Horacio Rodríguez Larreta- competidor de ella en esa candidatura- y hombres como Federico Pinedo, a quien privilegia Macri tanto o más que a Michetti. Aunque ella se cuida en público de confrontar con esa ala del macrismo, en privado no usa eufemismos para calificar con mordacidad los extremos derechosos del entorno de su jefe. Éste los tolera porque valora lo que Michetti significa y lo que le transmite de sectores con los cuales no tiene diálogo directo.

Diagnóstico

La reacción del kirchnerismo ante estos jugueteos de Macri se produjo en la cercanía del personaje, ya que los voceros oficialistas compartieron con él un acto en la sede de YPF en Puerto Madero, aprovechado para pegarle en fila y de manera coordinada con reproches que Macri podría haberles hecho a sus contradictores cuando Kirchner adelantó las elecciones del año pasado.

«Constituye un chantaje político y minimiza la calidad institucional», dijo Capitanich, hoy el segundo de Scioli en la conducción del PJ y asesor predilecto de Cristina de Kirchner, también presente en el acto de YPF en el cual hasta se permitió cruzar chanzas con Macri desde el escenario. 

«El otro día, me comentaron que había un candidato en Capital que, por si acaso, se postula para las dos (elecciones)... Yo le diría que se postulara para concejal, para diputado de la Ciudad (de Buenos Aires)», bromeó Hugo Moyano.

Rossi diagnosticó que el proyecto «esconde algún tipo de debilidad electoral. Pareciera que hay una tendencia en los distritos en los que gobierna la oposición a despegar los comicios lo más que se pueda de la elección nacional», dijo Rossi en declaraciones que formuló tras el acto.

Scioli prefirió describir la maniobra sin juzgarla: «Macri puede tener facultades para hacerlo, pero esto es una maniobra de especulación política basada en la excusa del tema del Presupuesto. Busca primero la elección de la Ciudad para después tener también la otra alternativa nacional».

«Que salgan a criticar nos conviene porque indica que retomamos la iniciativa», fue la conclusión a la que llegó por la tarde de ayer la mesa chica del macrismo que cree que su jefe está más cerca de adelantar la elección con el propósito de descolocar a la oposición que rechaza el Presupuesto que pide el jefe de Gobierno. Salvo los radicales y «hasta Aníbal Ibarra», el resto de los quince bloques de la Legislatura son considerados por el macrismo como antisistema por rechazar el Presupuesto.

Tiempo

La oposición empieza a creer que tampoco quiere ceder Macri hoy en la negociación del Presupuesto y también en otras decisiones que necesitan aval legislativo, como la integración del Consejo de la Magistratura y las leyes para grandes emprendimientos que necesitan una mayoría especial de 40 votos para su aprobación.

El adelantamiento de las elecciones gusta en el macrismo porque percibe que va en contra del proyecto del kirchnerismo de instalar un candidato competitivo en la Capital, algo para lo cual necesita tiempo. Eso explica la reacción de ayer de esa primera línea del oficialismo, que ya tiene que enfrentar elecciones despegadas de las nacionales en distritos grandes como Santa Fe, posiblemente Córdoba y Entre Ríos, pero también en Salta, Chubut, Tucumán, Neuquén, Catamarca, Tierra del Fuego y Corrientes, entre otros distritos. Si Macri desenganchase los comicios, sólo en Buenos Aires y Mendoza -entre las grandes- habría elecciones locales pegadas a las nacionales.

El Gobierno cree hoy, a diferencia de lo que pensaba Néstor Kirchner, que tampoco le conviene un adelantamiento, algo que no le funcionó en 2009 pese a que el ex presidente encabezaba las listas en el principal distrito, de manera de asentarla a Cristina de Kirchner como la mejor postulante.

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