Berlín - Fiat mantendrá tanto la marca como las plantas de montaje de Opel si logra adquirir la subsidiaria alemana de GM, anunció ayer el ministro alemán de Economía, Karl-Theodor zu Guttenberg, tras reunirse con Sergio Marchionne, CEO de la automotriz italiana. Sin embargo, admitió que es inevitable recortar gastos, lo que afectará tanto al personal como a las plantas. Así, podría clausurarse alguna fábrica puntual en Europa, pero «todavía no hay ninguna decisión al respecto».
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Fiat pretende hacerse con Opel sin contraer deudas. El plan presentado ayer en Berlín prevé separar la división de automóviles de Fiat para fusionarla con Chrysler y con el negocio europeo de General Motors. Esa solución, que debería materializarse hacia fines de mayo, sería «el matrimonio perfecto» desde el punto de vista industrial y de ingeniería, había adelantado Marchionne.
De acuerdo con ese proyecto, la nueva sociedad anónima, que podría llevará el nombre «Fiat/Opel», ha de ensamblar entre seis y siete millones de coches al año y se convertirá en el número dos del mercado mundial, después de Toyota.
Opel tiene plantas en las ciudades alemanas de Rüsselsheim, Eisenach y Bochum, así como en la Zaragoza (España), Bélgica, Reino Unido y Polonia. Según los planes de Fiat, la fábrica de piezas de vehículos de Kaiserslautern, en el sur alemán, podría ser una de las afectadas por las «medidas de consolidación», puntualizó Zu Guttenberg.
Marchionne, que también se entrevistó con el ministro de Relaciones Exteriores alemán Frank-Walter Steinmeier y con el presidente del sindicato de trabajadores de Opel, Klaus Franz, calculó que para apuntalar la maltrecha subsidiaria europea de GM hará falta entre 5.000 y 7.000 millones de euros, que podrían ser conseguidos con avales gubernamentales de esos países europeos.
Franz, sin embargo, se mostró escéptico: «Quedan sin definir cuestiones fundamentales», dijo. El comité de delegados de la fábrica de Kaiserslautern, que representa a 3.000 trabajadores, también expresó su voluntad de resistir un posible cierre.
Berlín esperará sobre todo a recibir la propuesta del otro interesado en Opel, el fabricante de componentes austríaco-canadiense Magna, que ya esbozó su plan hace días. «El objetivo es encontrar un inversor que garantice una seguridad a largo plazo y presente un concepto que permita materializarse y no sea sólo algo para unos meses», dijo Zu Guttenberg.