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Fiestas de fin de año, austeras, pero en pie

"Las fiestas se están organizando, algunas a último momento, con menos presupuesto, pero hay", afirma Miriam Brunfman, socia de B&S Eventos. "Para algunas es un clásico, como un ritual, y no van a dejar de hacerlas de ninguna manera", agrega. "Algunas organizaciones pueden realizar eventos más moderados que otras, pero en general todas van a festejar: ya sea porque tienen cosas para celebrar, porque es un momento esperado por el personal, y/o porque funciona como motivación", señalan desde la Asociación de Organizadores de Fiestas de la Argentina (AOFREP). Su vicepresidenta y dueña de Gala Eventos, Adriana Marino, explica que se ajustan algunos gastos, pero "las fiestas se siguen haciendo". Marcelo Gordín, socio de Enfasis Motivation Company, dice que no tiene "la sensación de que se estén haciendo menos cosas, ni que sean más austeras, por ahí un poco menos ostentosas porque no les da el número". "Es muy diferente la realidad entre las fiestas corporativas, que en líneas generales están siendo más austeras ya desde hace dos años, versus la realidad de las fiestas organizadas como activaciones de marca", suma Alejandro Laborde, director de la marca de cerveza Warsteiner. "Estamos generando una mayor cantidad de eventos de fin de año que en años anteriores, es allí donde está nuestro consumidor, principalmente en diciembre", añade.
La cuestión de los costos es un tema central. Organizar un evento demanda entre $ 1.200 y $ 2.000 por persona, dependiendo de la cantidad de servicios que se contraten. Los precios en comparación con el año pasado se incrementaron un 30%. Los shows de covers cuestan entre $ 15.000 y $ 25.000, mientras que los de las bandas famosas parten desde los $ 100.000 hasta los
$ 220.000. Dentro del desembolso total aproximadamente el 40% corresponde al catering y cerca del 10% al lugar donde se realice la fiesta. El resto se reparte entre los otros rubros como shows, técnica, etc. Una cuestión que se instaló hace 3 o 4 años, sobre todo en éste, y que puede ser tomada como indicador de la situación de las compañías, es que la realización de los eventos se está confirmando a último momento, mientras que antes se comenzaba a trabajar en esto apenas concluido el anterior. Marino recalca la importancia de contratar a un organizador de eventos, que al dedicarse a esta actividad deja menos espacio a problemas y además puede reducir costos. Este servicio oscila entre un 8% y un 20% de valor de la fiesta.
"En cantidad de eventos te diría que no hubo muchas empresas que hayan decidido no hacerlos. Lo que sí está ocurriendo es que muchas empresas no reconocen la inflación -que impactó significativamente en muchos rubros-, no quieren pagar lo que aumentaron las cosas, y quieren hacer lo mismo o más que el año pasado con sólo un 15% o 20% adicional, cuando la inflación estuvo más cerca del 35%", sostiene Gordín, y añade que "lo que generó esto es que el que paga la diferencia es la rentabilidad de cada uno de los actores de la organización". En tanto, Brunfman reconoce que este año tiene contrataciones "más austeras", pero otras "con bandas que están sonando en las radios". Y asegura que "los costos se están cuidando de los dos lados: las empresas que no les salga muy caro y los proveedores para lograr más trabajos".
Además, hay algunas compañías que comenzaron a poner el ojo sobre la cuestión de la seguridad de quienes participan en las fiestas, debido a que en general se consumen grandes cantidades de alcohol. Hay empresas que promueven elegir un "conductor designado" y otras realizan controles de alcoholemia. "Intentamos concientizar, más que nada para cuidar a la gente, porque la verdad es que las empresas un poquito de responsabilidad tienen", explica Gordín.
Más allá de los costos, estos eventos sirven como métodos de motivación e integración. Lejos de las cenas formales, se imponen formas más descontracturadas y que en muchos casos son orientadas hacia los jóvenes, con equipos tecnológicos, entretenimiento, y baile. Los expertos coinciden en que el objetivo central está en motivar y premiar a los trabajadores, como herramienta para retener talentos y también para afianzar la integración entre distintos sectores.
En fin, aunque organizar las fiestas de fin de año pareciera quedar por momentos relegada a las cuestiones de la coyuntura, la gran mayoría de las empresas las mantienen en pie, aunque cuidando un poco los costos. Siempre puede haber un motivo para festejar.


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