- ámbito
- Edición Impresa
Filmus-Tomada se juraron fidelidad: “Vamos al balotaje”
Daniel Filmus, después de votar, camina cinco cuadras hasta su casa con dos colaboradores: el jefe de campaña, Luis Quevedo, y el exdirector del canal Encuentro, Ignacio Ernaiz.
Lo que más preocupaba a la fórmula era que el resultado de ayer redundara en un desembarco de la línea más violenta y difícil del kirchnerismo, que desde hace varias semanas criticaba el tono, a su gusto poco agresivo y confrontador, del senador. Se le exigía que comenzara a embestir con más dureza contra Macri y que dejara actuar a algunos hombres desde el Gobierno nacional que insistían en la necesidad de acelerar los «carpetazos» para la campaña. Ambos, Filmus y Tomada, ya habían descartado la posibilidad, asegurando que una estrategia como ésa espantaría más que atraería votantes independientes porteños, indispensables para pensar en una victoria.
Compromiso
Ayer, luego del cierre de las elecciones y mientras llegaban los primeros resultados, la fórmula se cerró sobre su posición, se consideró sólo tributaria de órdenes de la jefa de Estado y se comprometió, como única máxima hacia Olivos, despegar a Cristina de Kirchner de una eventual derrota el 31 de julio.
No empezó del todo bien la mañana para el candidato. «Me quedé dormido», les dijo a algunos colaboradores directos al hacer cerca de las 8.30 las primeras llamadas, para aprestarse a comenzar la jornada. Éstos ya habían comenzado a mostrar signos de ansiedad por la ausencia telefónica de Filmus, al ver que desde el macrismo y las huestes de Ricardo López Murphy ya se habían comenzado a dar los primeros pasos electorales.
A las 10.09 el candidato del Frente para la Victoria salió de su domicilio. Sonriente, de saco negro y camisa celeste a cuadros, les dijo a los periodistas y curiosos que lo esperaban: «Vamos caminando, son cinco cuadras».
A las 10.20 ya estaba en el colegio Marcos Sastre y se encontró con el segundo problema del día. El hombre tuvo que esperar en un pasillo unos 40 minutos, debido a la cola en su mesa y a la maraña de periodistas, fotógrafos, camarógrafos y fans varios que colapsaron el colegio. El senador se mantuvo entretenido mirando dibujos de los alumnos de la primaria, observando la evolución de algunas plantas preparadas en clase de ciencias natu-rales del instituto, observando un matafuegos y revistando vía celular la marcha de las primeras horas de los comicios.
El postulante del Frente para la Victoria finalmente votó a las 10.22, luego que la Prefectura le pudiera hacer un cordón hacia la mesa 4066. «Estamos muy contentos, la ciudadanía va a tener la oportunidad de expresarse, es una fiesta para todos los porteños que podrán decidir quién los gobierne. Gracias a todos los que vinieron y pido disculpas si se produjo algún tipo de tumulto», dijo Filmus, luego de sufragar. El senador emprendió lo vuelta a su domicilio y en las cinco cuadras de regreso dio su conferencia de prensa de la mañana.
Cábala
«Mucha participación, poco corte», fue el primer dato que recibieron de sus fiscales, cerca de las 11, que le enviaron desde su búnker ya funcionando en NH Tango Porteño, de la 9 de Julio, frente al Obelisco. Ésa fue la primera cábala cambiada luego de la derrota de las elecciones anteriores del 3 de junio de 2007. Esa vez había sido el Panamericano el hotel elegido. Ahora, el equipo eligió mudarse enfrente. Hubo otra cábala rota. No hubo asado. El senador eligió para esta vez un almuerzo preparado por su mujer con claros colores kirchneristas: cazuela de cordero patagónico. Para el evento invitó a su compañero y, a partir de esta campaña, amigo Carlos Tomada. El ministro de Trabajo fue a la casa del anfitrión también con su familia. En el evento no hubo nada de colaboradores o agentes de la campaña. Por orden de Filmus y Tomada, todos debían ir al búnker y dejar el domicilio del senador para un evento familiar.
Antes, cerca del mediodía, habían recibido el primer dato preocupante del día: hacia las 12 las bocas de urna mostraban 10 puntos de diferencia con Mauricio Macri. Hubo cierto consuelo: «Se trata de los jubilados, que votan temprano y por Macri. Después del mediodía van los jóvenes, que en su mayoría están con nosotros», tranquilizaban al candidato algunos colaboradores.
Con su familia, Filmus llegó a las 17.30 al búnker. Rápido, subió al séptimo piso donde ya lo esperaban algunos colaboradores con las bocas de urna definitivas en la mano. La que más lo sorprendió fue la de Artemio López (un 44% para Macri contra un 31%). No por el resultado sino porque ya un amigo le había avisado que el sociólogo K, que ya había criticado el tono de la campaña que eligió el senador, había publicado la encuesta en su blog a las 17. Con su círculo ideó la estrategia inmediata. A las 18 en punto seamos los primeros en salir a anunciar, con una sonrisa, que disputaremos el balotaje y que lo vamos a ganar.
El elegido para la embestida televisiva fue Luis Quevedo, su jefe de campaña. «Disputaremos el balotaje, y vamos a ganar el balotaje», dijo encendido ya en el atril a las 18.03. «Fue la mejor elección del Frente para la Victoria en la historia», completó en un mensaje dirigido a algunos televidentes de Olivos (no la Presidente).


Dejá tu comentario