6 de julio 2009 - 00:00

Fin de estilo K: Cristina citará a los gobernadores

Cristina de Kirchner habló con la prensa sobre la situación de Honduras. A su regreso, programa citar a los gobernadores.
Cristina de Kirchner habló con la prensa sobre la situación de Honduras. A su regreso, programa citar a los gobernadores.
A su regreso de El Salvador -o de Honduras-, Cristina de Kirchner convocará, por primera vez, a una reunión con gobernadores. La cita, indefinida respecto de su formato y alcance, volverá certeza lo que era un atisbo: que empezó el fin del vertical estilo K.

Antes de partir a Washington, entre la gripe A y las brutales disputas de Palacio, la Presidente se aventuró a un movimiento que Néstor Kirchner siempre rehusó por considerarlo una peligrosa señal de debilidad: sentar en una mesa a los caciques de las provincias.

Entre el deseo y la concreción hay un océano. Mientras algunas voces, como la del chaqueño Jorge Capitanich, la consideraron un hecho consumado, en Gobierno hay dudas. «Está en análisis. Sería lo correcto, pero por ahora es sólo una hipótesis», confió un vocero.

«La Presidente tiene la perspectiva de convocar, a su regreso al país, a los gobernadores para hacer una ronda de diálogo y consulta para seguir trabajando en los temas que tienen que ver con la gobernabilidad. Eso es lo propicio», anticipó ayer Capitanich.

Otros gobernadores dijeron tener indicios del llamado, pero hasta anoche no habían recibido ninguna invitación formal de la Casa Rosada. «Sería positivo que nos reunamos para fijar una agenda de tres o cuatro puntos», le dijo a Ámbito Financiero el chubutense Mario Das Neves.

Cerca de Daniel Scioli, que ayer reunió a sus colaboradores de más confianza, se compartió esa mirada. «Tenemos que trabajar sobre una agenda sobre la gobernabilidad y todos los gobernadores tenemos ese interés y esa voluntad», aseguró anoche un ministro bonaerense.

Sin embargo, se opera sobre un mundo de supuestos: nadie pudo precisar si el llamado incluirá a los 24 gobernadores, entre ellos Mauricio Macri y Adolfo Rodríguez Saá, o si en una primera tanda se acotará únicamente a los mandatarios oficialistas.

Las categorías son brumosas. No todos los del PJ son oficialistas, por ejemplo Rodríguez Saá y Juan Schiaretti, ni los de otros partidos son opositores: al radical K Gerardo Zamora, los Kirchner le reconocen más fidelidad que a una lista larga de peronistas.

«Lo mejor sería que nos llame a todos, sin importar de qué partido somos: si después Macri o Fabiana Ríos no aceptan la invitación, que sean ellos quienes expliquen en sus provincias por qué no se reunieron con la Presidenta», interpretó anoche un gobernador.

Doble jugada

Sin embargo, los peronistas prefieren que la primera ronda los incluya sólo a ellos. Flota, camuflada, una doble jugada: que una cumbre de los caciques del PJ sirva, simultáneamente, para ordenar el partido con la designación de una Comisión de Acción Política (CAP).

La semana pasada, luego del diálogo con sus colegas, Scioli programó que a fin de esta semana o principios de la próxima reuniría al Consejo del PJ para delegar la conducción en una mesa. Ayer, Das Neves arriesgó que, «a más tardar» sería dentro de «8 o 10 días».

El chubutense expresa en voz alta lo que piensan otros mandatarios: que la conducción colegiada debería quedar en manos de los «ganadores» -lo que excluye a Scioli- e incorporar a referentes legislativos para interactuar como nexos en el Congreso.

El senador por Río Negro, Miguel Ángel Pichetto, o el bonaerense José Pampuro, presidente provisional del Senado, podrían ser los referentes parlamentarios del comando que se haga cargo de ordenar la transición en el PJ.

Entre los gobernadores, a mano alzada, se confecciona una lista de buena fe: se menciona a José Alperovich (Tucumán), Juan Manuel Urtubey (Salta), José Luis Gioja (San Juan), Capitanich y Das Neves.

En lo que hay más acuerdo, más allá de la pertenencia, es en la agenda que debería plantear Cristina. Hay dos puntos inevitables: la oxigenación del gabinete, sin que ello implique ceder lugares a los gobernadores, y la discusión de un pacto fiscal.

Sobre los cambios en el Gobierno, los gobernadores coinciden en mencionar a Guillermo Moreno, pero como parte de un cambio en el INDEC. Respecto del pacto fiscal, la discusión se centra sobre el reparto de fondos y lo que pasará, por ejemplo, con la recaudación del impuesto al cheque.

Este diario lo contó el viernes: Cristina se resigna a ceder, o al menos limitar, los «superpoderes» y a tener que negociar la aprobación de la prórroga al impuesto al cheque con el aumento del porcentaje coparticipable de los 23.000 millones de pesos que aporta ese tributo.

Todos los puntos incluidos en el menú suponen el fin de la unidireccionalidad que impuso Kirchner apenas desembarcó en Olivos. Cristina, hasta ahora, mantuvo ese lineamiento.

P.I.

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