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Finanzas públicas en provincia de paradojas
Alejandro Arlía (*)
Cabe aclarar que el Gobierno de la provincia de Buenos Aires reivindica el carácter redistributivo que debe tener la coparticipación en un país que pretende corregir las profundas e históricas asimetrías de desarrollo regional. Pero esta redistribución no debe condicionar estructuralmente a quienes ceden solidariamente recursos a otras provincias. Nuestra posición es en defensa de las necesidades del pueblo de la provincia de Buenos Aires.
La última Ley de Coparticipación Federal data de 1987, estando aún pendiente el cumplimiento -desde 1996- el mandato constitucional de 1994 que establece como necesaria la discusión acerca de una nueva ley de coparticipación.
Así, desde el año 87 la ley establece que la Nación conserva el 42,3% del total de los recursos (mientras que hasta ese momento la Nación percibía el 48,5%) y coparticipa el 56,6% al conjunto de las provincias (mientras que anteriormente sólo se coparticipaba el 48,5%).
A partir de esta redistribución, en la que el conjunto de las provincias alcanza una mayor participación en los ingresos, la provincia de Buenos Aires pierde 6 puntos y medio de coparticipación reduciéndose apenas al 22% del total de transferencias.
¿Qué pasó entonces? La provincia empezó a incurrir en déficit crónico de financiamiento.
Así, hasta el año 2001, es decir previo a la pesificación asimétrica que produjo un crecimiento por actualización de la deuda pública; Buenos Aires no hubiese tenido déficit, ni deuda pública. La causa de los desequilibrios: la cesión de esos recursos.
Los resultados acumulados al 2009 son más que contundentes: el déficit de la provincia de los últimos 18 años ($ 21.032 millones) es inferior a la pérdida de coparticipación ($ 31.916 millones) producto del esfuerzo fiscal propio; y, por otro lado, la deuda pública se dispara a $ 46.363 millones, básicamente por la actualización, intereses y variación del tipo de cambio.
Recién en 1991 se reconoció esta pérdida de la provincia, y se creó el Fondo de Recuperación Histórica del Conurbano Bonaerense -equivalente al 10% del Impuesto a las Ganancias- que elevó el índice de Buenos Aires en el total de provincias al 25%. Aunque en 1995 se congeló la participación de Buenos Aires en este Fondo, asignándole un monto fijo de $ 650 millones. El excedente de esta cifra se comenzó a distribuir al resto de la provincias, llevando a Buenos Aires a la ínfima percepción actual equivalente al 1,1% del impuesto. Así, a través de un fondo creado para compensar a la provincia de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba recibirán -durante 2010- más por ese excedente que nuestra provincia.
Entonces, del 25% del total de las transferencias, Buenos Aires retrocedió hasta el actual 20,8%.
¿Qué hizo la gestión de Daniel Scioli? Trabajar en reformas tributarias de profunda equidad que nos permitió duplicar los recursos tributarios entre 2007 y 2010. Eso convirtió a la provincia en la que mejor recaudación propia tiene respecto del total de ingresos tributarios.
Con una fuerte política de desendeudamiento basada en el ordenamiento fiscal (austeridad de gastos y crecimiento de recursos propios), se mejoró la relación stock de deuda sobre recursos totales netos de transferencias a municipios, que pasó del 151% en 2007 a 86% en 2009 y la medición del endeudamiento en relación con el PBG del 12,8% en 2007 se estima que será del 11,1% para el corriente año.
¿Qué no puede hacer Buenos Aires por sí misma? Prestar mayores niveles de servicios sociales, puesto que se ha convertido en la provincia con menor gasto público per cápita del país: un 40% por debajo del promedio de las provincias.
Gasto público
Buenos Aires es la provincia de las paradojas: genera el 35% del PBI, alberga el 40% de la población del país y tiene un 40% de los habitantes más pobres de la Argentina. En la provincia se origina el 38% de la recaudación de impuestos nacionales, pero percibe el 20,8% de los recursos coparticipables.
Por eso sostenemos que es necesario un régimen de coparticipación que, con comprensión y con consenso, de manera progresiva y sin prejuicios, vaya corrigiendo esta injusta situación.
(*) Ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires.


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