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El año 2016 había sido su segundo peor año contable en al menos una década. No debe sorprender demasiado entonces, que con la leve- mejora de la situación económica general este primer trimestre nos muestre una evolución positiva. La pregunta para el inversor es entonces hasta qué punto esto es "un rebote" o una verdadera mejora. En lo que es su faz fabril, las producción de harboard, 4.754 mt2 (12% ms que las de septiembre de 2016) y las ventas locales, 3.39 millones de mt2 (26% más que) de estos tres meses están en línea (-1% y +1%) con el promedio despachado el lustro previo. Las exportadas, 729.000 mt2 si bien muestran una suba por segundo año consecutivo, aún están 10% abajo del promedio los cinco años. En muebles si bien la producción saltó (77%) a 392.197 piezas y las ventas (49%) a 371.269 piezas, en ambos casos están lejos del promedio 2012/2016 (11% abajo y 24% abajo respectivamente). Cuando pasamos al contable la vemos con ingresos por $163.2 millones (54% más que doce meses antes) que detractados los costos (+53%) la dejan con un bruto de $32.3 millones un incremento anual de 60% (a los que suma luego $ 1.3 millones por activos biológicos, máximo histórico), que la deja con un margen de 23%, el mayor desde al menos 2012 y 3 puntos arriba del promedio. El control de los gastos de operación y comercialización (+18% frente a una inflación INDEC de 24%) y la mejora en los "otros", le permiten neutralizar en parte la disparada de los gastos de administración (+47%) quedando con un operativo de $ 15 millones prácticamente triplicando los $ 4.7 millones de un año antes. Finalmente tras la carga financiera creciendo (25%) en línea con la inflación y la mordida del fisco, queda con un neto de $4.632.492 cuando en 2016 resignaba $1.2 millones. En dólares libres lo vendido es record y lo que gana un máximo desde 2013.
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