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Desde lo fabril en metros cuadrados de harboard la vemos mejorando lo que logró durante el primer trimestre (en especial en las ventas al exterior que de todas formas no son muy significativas, y en 19% del total quedaron lejos del 26% alcanzado en los primeros seis meses del año de los cinco años previos al actual), pero empeorando lo que corresponde a muebles, donde obtiene un mayor valor agregado (de una merma en el número de piezas vendidas en 12 meses de 45% paso a una caída de 46%). De todas formas el saldo no es positivo, ya que las ventas de paneles fue la menor en al menos cinco años situación que se repite con el mobiliario. Como dijimos al mencionar su primer trimestre "Podríamos seguir adentrándonos en sus números de fábrica, pero la conclusión seria la misma: éste fue el peor" o en este caso uno de los peores semestres "en al menos 30 años". Al pasar al balance la vemos con un bruto de $57,5 millones, creciendo 32% en doce meses (había crecido 31% marzo/marzo) que afectó de un relativamente acotado incremento porcentual de los gastos (35%) y su peso (69% del resultado bruto, en línea con el promedio de los cinco años previos) la dejan con un operativo de casi $15,5 millones un 57% más que lo obtenido en diciembre de 2015 (la salvedad aquí es que marzo/marzo el incremento anualizado había sido de 96%. Llegamos así a su línea más cuestionable, la de los resultados financieros que le llevaron ahora $13,2 millones, ésto es un 556% más que un año atrás y 111% más que tres meses antes. Esto le significó quedar con un antes de impuestos de $2,2 milones, que tras la mordida del fisco se vieron reducidos a $1.182.151, ésto es un 76% menos de lo que ganaba en el semestre cerrado a fines del año previo y el peor resultado en términos nominales desde los $1,9 millones que perdía en diciembre de 2009
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