Cuando el cardenal Jorge Bergoglio tras ser designado Papa eligió por nombre Francisco, en homenaje a Francisco de Asís, apelativo que nunca antes había elegido un pontífice, se produjo un creciente interés por la figura del santo que eligió ser llamado "el pobrecito de Asís". Esto se confirma con la permanencia desde hace semanas en la lista de los más vendidos de la biografía del Premio Nobel de Literatura 1946, Hermann Hesse.
A los 24 años Hesse hace su primer viaje a Italia. En ese peregrinaje cultural donde descubre dos figuras que los deslumbran, y que considera impulsoras del Renacimiento, San Francisco de Asís y Giovanni Bocaccio, autor de las historias eróticas del "Decámeron". Poco después, la editorial berlinesa Schuster & Loeffler le pide que escriba las monografías de Bocaccio y Francisco de Asís, como dos humanistas hasta cierto punto contrapuestos. Cuando a sus 27 años se publican esos ensayos encomiásticos, también aparece su primera novela "Peter Camenzind" y en ese "bildungsroman" de un hijo de campesinos que sale al mundo en busca de su identidad espiritual se nota la influencia que tendrá en el narrador alemán la vida del "poverello" de Asís, al que considera "un soñador y un poeta respetuoso de la belleza de la creación, un trovador y un místico que vivía consigo mismo, el mundo y Dios, un santo esteta y por lo tanto un pariente espiritual con el que le era fácil identificarse, pero también un ideal a alcanzar", según la ajustada síntesis del crítico Fritz Wagner. Para Hesse ese "predicador popular del Medioevo", que en su único poema "Canto al sol" o "Laudes creaturarum", exhorta a glorificar al Señor en su creación, que encuentra en la pobreza apostólica y el observancia del Evangelio el camino más inmediato para alcanzar la libertad interior. Para Hesse, en tiempos de glorificación europea del héroe, el poeta y el santo, "San Francisco es un paradigma atemporal y lleno de consolación para un presente pobre en valores". La idea de la búsqueda de la "libertad interior" Hesse la expresará en la mayoría de sus obras, en la jungiana "Demian", en el poema hindú "Siddharta", en la nietszchiana "El lobo estepario". En esas obras se muestra como un adelantado de la narrativa espiritualista que tiene en Paulo Coelho su mayor best seller actual, hay en sus obras rasgos del pensamiento budista y de esa rama heterodoxa del cristianismo primitivo conocida como gnosticismo. Eso hace esta obra para algunos por lo menos controversial. Su "San Francisco de Asís" es la apología de quien "supo descubrir la esencia y la ley del ser interior" que con "su vida sencilla y pura se ubica en su belleza y silenciosa grandeza muy por encima de muchas obras poéticas". Hesse se acerca así a la visión del santo que tuvo el poeta Rainer Maria Rilke, y está distante de la visión ortodoxamente católica de Chesterton que ve en San Francisco una historia más apasionante que la mejor de las novelas.
Con cierto pleonasmo editorial éste libro traduce por primera vez ésta breve obra de Hesse, con una serie de apéndices donde habla de "Las florecillas de San Francisco", su cuento "El juego de las flores", los comentarios sobre "San Francisco y Hermann Hesse" de Fritz Wagner y la reproducción en blanco y negro de los frescos de Giotto de la Basílica de San Francisco.
| M.S. |



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