El país recibirá u$s 15.660 millones antes de fin de año, desde el Fondo, el BM, el BID y la CAF. También se negocian yuanes chinos.
Dentro de las pocas certezas que deja el manejo de la economía para lo que resta del Gobierno de Mauricio Macri, hay una que mañana quedará consumada: al menos hasta diciembre de 2019 Argentina no entrará en default. Todos los vencimientos de deuda externa pactados para el resto del 2018 y todo el próximo ejercicio quedarán cubiertos cuando hoy, aproximadamente a las 11 hora local, el board del Fondo Monetario Internacional (FMI) trate el caso argentino y el reclamo personal de la directora gerente del organismo, Christine Lagarde, de aprobar el acuerdo 2.0 que se negoció en septiembre. Como se descarta que el apoyo estará y que la mayoría de los votos serán positivos, por la tarde el FMI emitirá un comunicado oficial con la aprobación y, lo más importante, se publicarán las condiciones generales que están incluidas en el acuerdo definitivo. Este incorporará el desembolso por parte del FMI de unos u$s6.700 millones en noviembre, y otra cifra similar para diciembre. Inmediatamente después del aval del Fondo, también quedarán firmes unos u$s 1.160 millones para el próximo mes y unos u$s1.100 millones para diciembre; provenientes del Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo y la CAF. Se abrirá además la negociación final para que puedan ser liquidados unos 9000 millones de dólares en yuanes chinos, que el Gobierno asiático avaló para prestar al país siempre y cuando el board del FMI primero apruebe el acuerdo ampliado. En total la Argentina se garantizará para este año unos u$s15.660 millones desde el FMI y los organismos financieros internacionales, más los dólares chinos que se vayan liberando antes del 31 diciembre de 2018.
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A ese dinero habrá que sumar unos u$s41.440 millones para el próximo año, a lo que se deberán sumar unos u$s3.000 millones más del BM, el BID y la CAF; lo que alcanzará para cumplir con la totalidad de los compromisos financieros vinculados con el pago de la deuda externa en divisas al menos hasta el último mes del año próximo. Con esto Mauricio Macri tendrá una certeza: durante su primera gestión, podrá cumplir con los pagos de la deuda externa y no caerá en un vergonzoso default. No es un dato menor. La posibilidad fue una alternativa posible en el segundo trimestre del año, cuando el país sufrió un corte total del financiamiento externo tanto para este año como para el próximo, lo que derivó a niveles record del riesgo país y a una megadevaluación en agosto de 43%. La situación llevó a ampliar el acuerdo original con el FMI de junio pasado, con el reclamo público, abierto y personal del propio Macri que vía Facebook anunció el reclamo al organismo que maneja Lagarde para que adelante para el 2019 todos los pagos comprometidos por el FMI. Desde la sede del organismo en Washington se frenó la solicitud hasta renegociar las pautas de un nuevo acuerdo, lo que llevó al Gobierno nacional a abrazar la idea de un "déficit cero" para el Presupuesto 2019 y la aplicación de una "Zona de no Intervención" del dólar que mantendría el precio de la divisa entre 34 y 44 pesos, con la promesa oficial de no utilizar el dinero del FMI para financiar corridas cambiarias. En el medio, la renegociación del acuerdo 2.0 provocó la renuncia de Luis Caputo a la presidencia del Banco Central y la llegada de Guido Sandleris al cargo; funcionario que fue el que negoció las nuevas pautas con el organismo. Si bien se descartaba ya que el Gobierno contaba con los votos necesarios para la aprobación, desde Buenos Aires se considera que la defensa que hoy hará personalmente Lagarde a la aprobación del acuerdo; será más flexible y amistosa con la aprobación por parte de Diputados del proyecto de Presupuesto para el 2019 con las condiciones planteadas por el FMI para cumplir con el "déficit cero". En la reunión de board de hoy, Argentina recibirá los votos positivos de Estados Unidos, Alemania, Japón, Gran Bretaña e Italia.
Para la próxima semana se espera que llegue al país el fiscalizador general del acuerdo y de su cumplimiento por parte del Gobierno argentino. Se trata del economista jamaiquino Trevor Alleyne, quien se haría cargo de la supervisión del tratado y el monitoreo de las cuentas públicas; desde una nueva oficina que se está buscando en el centro de la ciudad de Buenos Aires.
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