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Fondos buitre acechan detrás de Mitt Romney
PAUL SINGER, CREADOR DE LA AMERICAN TASK FORCE ARGENTINA, ES PRINCIPAL APORTANTE Y RECAUDADOR DEL REPUBLICANO
Jorge Argüello
El caso más importante es el de Paul Singer. Este financista es propietario, entre otros emprendimientos, de dos cuentas de inversiones: el NML Capital y el Elliot Capital. El primero, el principal fondo buitre que litiga contra el país por haber comprado bonos días antes del default de 2001; y el segundo, una respetada cuenta de inversiones de Wall Street. Precisamente en esta casa es donde Romney tiene parte de sus ahorros declarados. Pero además, Singer juega un rol central en la campaña: es el recaudador de fondos. De hecho, fue uno de los maestros de ceremonia de la convención republicana, oficiando de organizador a partir del aporte de dos millones de dólares para sortear los costos de la Sala de Convenciones de Tampa. Hasta ahora, Singer lleva aportados unos cuatro millones de dólares para la campaña de Romney y sponsorea a otros 23 candidatos al Congreso para las próximas elecciones. Entre otros, es el principal padrino financiero del senador Marco Rubino, de Florida, uno de los principales combatientes en el Legislativo norteamericano de la posición argentina contra los fondos buitre. Rubino fue una de las voces estrella en esa convención, donde prometió incluso impulsar el proyecto de «Responsabilidad por evasión de sentencias de países extranjeros», una norma casi diseñada contra la Argentina para obligarla a pagar por los «head founds» y las empresas que litigan en el CIADI. Además del senador de la Florida, el dueño de Elliot Capital fue, entre los financistas, el principal impulsor de Paul Ryan como candidato a la vicepresidencia en fórmula con Romney. Sin-ger es el fundador de la American Task Force Argentina (ATFA), el principal órgano de lobby a favor de los fondos buitre en el Congreso norteamericano, ante el FMI, el Banco Mundial y el BID.
Actualmente se calcula que en manos de estos fondos (NML es el de mayor tenencia de capital, pero no el único) quedan aún unos u$s 3.300 millones luego de terminado el proceso de canje de 2010; donde se determinó que el 92% de los bonistas había entrado en los dos canjes impulsados por el kirchnerismo.
La preocupación desde la embajada argentina en Washington -a cargo de Jorge Argüello- no es sólo por lo que pueda suceder, ante un eventual triunfo republicano, con las acciones de los fondos buitre. También se sabe que muchas de las compañías que litigan contra el país ante el CIADI están haciendo sus aportes a favor de Romney. El caso más importante es el de Azurix, exsubsidiaria de Enron, y CMS. La primera era proveedora de un servicio de aguas y la segunda, de energía. En los dos casos, los reclamos superan los u$s 300 millones y fueron dejados en manos de estudios de abogados que a su vez representan los derechos de los acreedores como Azurix Corp y CMS Corp. En ambos casos, la sospecha desde Buenos Aires es que la deuda fue vendida también a fondos buitre; y se cree que puede ser el NML o el EMLTD de Kenneth Dart, otro histórico en las demandas de bonistas en el tribunal de Thomas Griesa. Dart, aunque en un nivel menor que el de Singer, es también aportante a la campaña de Romney, aunque desde oficinas de financiamiento tercerizadas.
Tanto en el caso de Azurix como en el de CMS, el estudio jurídico que está detrás de los reclamos ante el CIADI es el Raben Group, otro aportante de importancia a la campaña de Romney, se cree que por influencia de Singer, con no menos de dos millones de dólares.


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