4 de enero 2016 - 13:49

Fondos y seguridad, dos fuegos contra Vidal

• EL FPV EN DUELO DE INTERLOCUTORES, EL GOBIERNO CON OFICINAS VACÍAS

Decenas de efectivos policiales rastrillaron sin éxito el Parque Pereyra Iraola y realizaron unos 37 allanamientos en el sur del conurbano bonaerense.
Decenas de efectivos policiales rastrillaron sin éxito el Parque Pereyra Iraola y realizaron unos 37 allanamientos en el sur del conurbano bonaerense.
 - No hagan locuras... no voten cualquier cosa pero tampoco la dejen sin presupuesto.

Cristina de Kirchner respondió, con cierta desaprensión, a la consulta telefónica de José Ottavis, cacique camporista que preside el bloque de diputados bonaerenses del FpV/PJ al que le falta, apenas, un soplido para partirse en, al menos, dos partes.

Eso, que ya estalló en el Senado provincial, se espera que se replique en el Congreso nacional donde se perfila un pelotón, cuya cara más visible es Diego Bossio, que planea emerger como bloque (o subbloque) para desmarcarse y tener autonomía del mando de Héctor Recalde, uno de los teléfonos rojos que la ex presidente tiene en Capital.

Ottavis, diestro en el póker político, no logró hasta acá dominar la desconfianza y furia que genera su figura y La Cámpora en sectores del PJ. La semana pasada, antes de bajar al recinto, sentarse en sus bancas y de ese modo dejar a la alianza Vidal-Massa sin chance para hacer valer sus 2/3, Ottavis escenificó una minitragedia ante sus pares.

- Si quieren dejo la presidencia, que otro compañero se siente acá y conduzca.

Nadie le dijo nada porque, en verdad, sonó como lo que fue: una picardía. A esa hora, los 12 apóstoles del PJ -tribu rebelde que comanda Walter Abarca- y casi media docena de camporistas que reportan a "Wado" De Pedro y Andrés Larroque habían anticipado que no votarían lo que el diputado de Ituzaingó Horacio González, con el guiño de Ottavis o no, le había prometido a Manuel Mosca, el vice de la Cámara, un vidalista de Bolívar.

El fracaso de la sesión, en la que el presidente de la Cámara, Jorge Sarghini, apareció unos minutos, saludó a algunos y se retiró con una frase. "Yo no mentí, le dijo a diputados del FpV que, sentados en sus bancas, desarticulaban la variable de que entre el Frente Renovador y Cambiemos den quórum y consigan los 2/3 "de los presentes" que requiere la sanción del Presupuesto y, sobre todo, el endeudamiento.

Sarghini dejó caer la sesión porque creyó, como muchos hasta un rato antes, que había un acuerdo con el FpV para votar las leyes pedidas por María Eugenia Vidal. Como hubo charlas y correos y mensajeros, en algún punto de este tránsito la información se tergiversó.

"No podemos negociar bien una ley ¿no se nos van a escapar esos tres bandidos?", se quejó un legislador de Cambiemos, días después del episodio Presupuesto y cuando se perfilaba que la negociación futura, que quiere concentrar Mosca, tendrá otros interlocutores o, al menos, más interlocutores.

El jueves, casi de madrugada, González, Abarca y Fernando "Chino" Navarro, como trifecta de una mesa grande de diputados, hablaron en una clásica cervecería platense de cómo serán esos nexos. Se sumaron, en el brindis, algunos massistas.

Derrapes

El derrape con las leyes de Vidal, costo que paga el FpV y se anota en la cuenta de Cristina (por lo que Ottavis puso en su boca), explicita las presunciones en torno al desempeño inicial del PRO: la mitad de las subsecretarías del Gobierno bonaerense, que son las áreas operativas de gestión, todavía no tienen funcionarios designados.

Carlos Mahiques, el ministro de Justicia, que había ascendido a camarista federal por su cercanía con Eduardo "Wado" de Pedro -son, los dos, de Mercedes- había pisado tres días, en dos semanas, su despacho en La Plata y más de la mitad del staff de la cartera era inercial de la gestión anterior sin que, Mahiques, haya dado señales claras de apurar una transición que, en verdad, arrancó el 10 de diciembre y no, como indican los manuales, semanas o hasta meses antes.

Vidal es gobernadora electa desde el 25 de octubre pero recién los primeros días de diciembre nombró a Mahiques, designación que como muchas otras apareció cruzada por dos prioridades: no cederle espacios "de más" a sus socios radicales ni, tampoco, habilitar la llegada de otras tribus PRO, como la de Jorge Macri, a quien Vidal lo tachó cuando apenas el intendente de Vicente López deslizó que quería ser jefe de Gabinete, mandó a eliminar ese cargo.

Gastón Fosatti, que se hará cargo hoy del ARBA, el organismo recaudador bonaerense, es otro ejemplo. En su currículum figura como experto tributario pero no en materia de impuestos bonaerenses, aunque lo que más llamó la atención en el edificio platense fue que explica su desembarco casi como una colaboración al PRO, y en particular a su amigo Federico Salvai, mano derecha de Vidal en el Gobierno. Sonó, en su momento, un nombre de Jorge Macri y ligado a presidente del BAPRO Juan Curuchet, y luego que llegue alguien de la AGIP porteña, pero se impuso Fosatti, porque los demás no eran "propios".

Una lógica similar, aunque más sinuosa, intervino para que Pablo Bressi, ex jefe de Narcotráfico de la Bonaerense, recale como número uno de la fuerza. Bressi fue formado por agencias antidrogas extranjeras, en particular la DEA, y su entronización fue el primer golpe de fuerza de Cristian Ritondo hacia dentro de la fuerza.

Bressi parece tener un karma con el asunto de las fugas: fue, a fines de los 90, el jefe operativo de la Policía durante la masacre de Ramallo que terminó con secuestradores y rehenes acribillados por las balas policiales. Un dirigente que conoce los entretelones de la fuerza lo sintetiza en una frase que podría figurar en decálogo maldito: "A la Policía le sirve un ministro débil y un gobernador débil. Más débiles son, más los necesitan".

Recién hoy, Mauricio Macri terminará sus vacaciones, aparecerá involucrado en el primer capítulo turbio del debut del PRO. Hasta ayer apenas mandó a Patricia Bullrich, su ministra de Seguridad, a posar en las fotos del gabinete de emergencia que se armó por la fuga. A lo Kirchner, Macri deja la crisis bonaerense en manos de los bonaerenses, se desentiende de esa furia para que las esquirlas no lo dañen. Lo que no hace, a diferencia de los K, es torpedear a la gobernadora que la semana pasada, como graficó un colaborador, "perdió la sonrisa".

El segmento seguridad y el factor económico son los elementos que configuran las dos principales vulnerabilidades del Gobierno bonaerense. Vidal, en pocos, se estrelló con una crisis de carácter económico -el presupuesto- y otra de seguridad. Pero los efectos de esos dos fuegos no son sólo bonaerenses.

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