11 de febrero 2011 - 00:00

Formalizan cambios en Casa de Moneda

Mercedes Marcó del Pont
Mercedes Marcó del Pont
El Gobierno oficializó ayer la salida del director de la Casa de Moneda, Ariel Rebello, a quien le atribuye parte de la responsabilidad por la escasez de billetes en circulación. Lejos de reconocer el factor inflación en la falta de efectivo -Cristina de Kirchner habló de «distorsión de precios» el miércoles-, el Ejecutivo tiene en sus planes asumir el monopolio de la creación de los billetes, dejando fuera del esquema a los privados y a otros países como Brasil. Solo en enero $ 10.000 millones arribaron desde el vecino país para poner paños fríos a una situación apremiante. Más allá de la gravedad del momento, no se dio luz verde a la idea de imprimir un billete de $ 200, que algunos proponían.

A través de la resolución 28, publicada en el Boletín Oficial, Amado Boudou aceptó la renuncia de Rebello y le agradeció por «los importantes servicios prestados en el cumplimiento de las funciones que le fueran oportunamente encomendadas».

De acuerdo con lo dispuesto el jueves de la semana pasada por el decreto 107/2007, la presidencia del Directorio de la Sociedad del Estado Casa de Moneda será ocupada por Katya Daura. Leal a Boudou, Daura conoce al ministro de Economía por desempeñarse como gerente de Presentaciones de la ANSES. El candidato que quedó en el camino fue el del actual vicepresidente de la Casa de Moneda, Juan Tristán, también conocido de Boudou, en este caso por ser los dos marplatenses.

El desplazamiento de Rebello fue el segundo relacionado con la falta de efectivo en circulación. También en enero Marcó del Pont y el directorio del Banco Central decidieron sacar de la plantilla al subgerente general de Medios de Pago del BCRA, Edgardo Fabián Arregui. El deseo oficial es que la impresión de dinero, bonos y documentos públicos sea realizada únicamente por el Gobierno. Esto se mostrará como un logro del Ejecutivo, que planea evidenciar que los problemas de escasez tienen que ver con depender del sector privado o de otros países para el aprovisionamiento de billetes.

Junto con estos anuncios se espera que en pocos días hagan público un plan de inversiones que apunta a la habilitación de una nueva planta de impresión. En este sentido, el Ejecutivo ya analiza la posibilidad de comprar la quebrada Ciccone Calcográfica, que debido a un fallo judicial deberá ser devuelta este mes por el Grupo Boldt, pese a que tenía contrato hasta agosto. Sucede que uno de los principales acreedores de Ciccone Calcográfica es el Estado.

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