11 de mayo 2011 - 00:00

Fortalecido, Obama pide el blanqueo de ilegales (piensa en su reelección)

Barack Obama viajó ayer a El Paso, en el estado de Texas, para dar un esperado discurso sobre el problema migratorio. Según él, su Gobierno ya cumplió con las medidas de control fronterizo; toca ahora incorporar a 12 millones de «sin papeles», dijo.
Barack Obama viajó ayer a El Paso, en el estado de Texas, para dar un esperado discurso sobre el problema migratorio. Según él, su Gobierno ya cumplió con las medidas de control fronterizo; toca ahora incorporar a 12 millones de «sin papeles», dijo.
El Paso, Texas - Luego del impulso político con la muerte de Osama bin Laden, el presidente Barack Obama relanzó ayer su plan de reforma migratoria desde la ciudad limítrofe El Paso, al instar al Congreso y a la oposición republicana a sacar adelante una medida que, a su juicio, es «un imperativo económico».

En su segundo discurso específico sobre la reforma desde que asumió el poder, Obama apeló a la movilización ante un público abrumadoramente hispano, una minoría que le ayudó de forma decisiva a llegar a la Presidencia. «Este cambio tiene que ser conducido por ustedes, para ayudarnos a lograr una reforma integral», reclamó Obama ante centenares de personas.

«Les pido que añadan sus voces a este debate. Necesitamos que Washington sepa que hay un movimiento en favor de la reforma que gana fuerza de costa a costa. Así lo lograremos», dijo.

El 68% de los hispanos se considera satisfecho por el desempeño en general de Obama, según un sondeo divulgado esta semana por CNN. Pero casi el mismo porcentaje de estadounidenses (63%) considera que es más importante controlar la frontera sur que una reforma que implique abrir las puertas a la legalización a cerca de 10,8 millones de indocumentados, según un reciente sondeo de Rasmussen.

En ese sentido, Obama recordó que la frontera nunca ha estado más vigilada en la historia, con 20.000 agentes de la Patrulla Fronteriza, 1.200 soldados de la Guardia Nacional y aviones no tripulados.

Ese operativo sin precedentes, además de las polémicas redadas de trabajadores indocumentados en empresas en todo el país, llevaron a un número récord

de deportaciones, más de 800.000 en los últimos dos años.
Los intentos de cruce de inmigrantes ilegales disminuyeron en un tercio en ese mismo período, y los decomisos de droga aumentaron, explicó Obama.

Los republicanos, «¿tal vez dirán que necesitamos una fosa? ¿Con caimanes?» en la frontera con México, bromeó el mandatario. Los opositores a la reforma «nunca estarán satisfechos. Y lo comprendo. Así es la política», añadió el mandatario, para quien ahora es necesaria una movilización de los afectados.

En su primera visita como presidente a la frontera entre EE.UU. y México, Obama defendió que hay pasos de la reforma que ya se pueden tomar.

En este sentido, aludió a la aprobación del proyecto de ley conocido como Dream Act, que establecería un camino para la legalización de los inmigrantes ilegales jóvenes que se matriculen en la Universidad o que se enrolen en las Fuerzas Armadas.

Esa iniciativa quedó aprobada el pasado diciembre en la Cámara de Representantes, pero no recibió el respaldo necesario en el Senado. «Vamos a seguir luchando por la Dream Act. Vamos a mantener la lucha en favor de la reforma», destacó el presidente estadounidense, en el segundo gran discurso de su mandato sobre inmigración.

Su alocución no contuvo grandes novedades, sino que se centró en reiterar sus posiciones en torno a la reforma migratoria, que durante la campaña electoral de 2008 prometió que lograría en el primer año de su mandato.

De cara a los comicios del año próximo, el presidente necesita reconectarse con los votantes hispanos, la comunidad de mayor crecimiento en EE.UU., que hace tres años lo respaldó en un 67% pero que en la actualidad está desencantada por el aumento de las deportaciones y la falta de perspectivas en favor de una regularización de los ilegales.

Agencias EFE, AFP, DPA,

Reuters y ANSA

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