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Forzada por Obama, BP aportará u$s 20.000 M para reparar los daños
El presidente de British Petroleum, Carl-Henric Svanberg, habla a la prensa ayer en los jardines de la Casa Blanca, secundado por directivos de la firma, mientras rescatistas trataban de remover el petróleo en las costas de Alabama. La empresa accionó una nueva etapa de plan de recolección de crudo.
A esa lista de concesiones se suma otro fondo dotado con u$s 100 millones para indemnizar a los que se quedaron sin trabajo tras la explosión el 20 de abril en la plataforma operada por BP, que está vertiendo al Golfo hasta 9 millones de litros diarios de crudo.
El encuentro en la residencia oficial estadounidense sentó alrededor de la misma mesa durante más de cuatro horas a la plana ejecutiva de BP con Obama, el vicepresidente Joe Biden, el fiscal general de EE.UU., Eric Holder, el comandante de la Guardia Costera Thad Allen y el asesor económico Larry Summers, entre otros.
Responsabilidad
Obama, al que las encuestas culpan en un 71% de no tener suficiente mano dura con BP, calificó la reunión de «constructiva» e insistió luego, en declaraciones en la Casa Blanca, en que seguirá exigiendo a la empresa «responsabilidad» por la catástrofe.
«BP sigue siendo responsable por el desastre medioambiental que ha causado y nos aseguraremos de que le hace frente», apuntó.
Informó, además, que el fondo de compensación «no estará controlado ni por BP ni por el Gobierno».
El gestor «independiente» será el abogado Ken Feinberg, que se encargó también de administrar el fondo que se creó para compensar a las víctimas de los atentados del 11 de setiembre de 2001.
La factura del derrame creó incertidumbre sobre el futuro de BP, pero Obama afirmó que pese a que los gastos por la catástrofe serán significativos, la compañía es «robusta y viable» y es «el interés de todos» que siga siéndolo.
La tercera mayor petrolera del mundo, después de ExxonMobil y Royal Dutch Shell, tiene 80.000 empleados, sumó ingresos por u$s 239.000 millones en 2009 y una capitalización bursátil que todavía supera los u$s 100.000 millones, pese a que perdió más de la mitad de su valoración desde que se sucedió la catástrofe.
Por su parte, el presidente de BP, Carl-Henric Svanberg, anunció también en la Casa Blanca que «el consejo de administración de BP decidió que no pagará más dividendos este año». Se espera que la decisión permita a la compañía ahorrar en torno a los 7.500 millones de dólares.
Más allá de los detalles financieros, Svanberg pidió «perdón» a los estadounidenses por el derrame en el Golfo de México y dijo que el «trágico accidente no debería de haber ocurrido».
Aseguró que a la multinacional que dirige le importa la «gente común» que se ha visto afectada por el derrame, a la que prometió ayudar, e insistió en que BP «siempre ha cumplido con sus obligaciones y responsabilidades».
Primer paso
«Dejamos claro desde el primer momento de esta tragedia que haremos frente a todas las responsabilidades legítimas», recordó el máximo directivo de BP.
El acuerdo fue bien recibido por los legisladores estadounidenses. El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, lo calificó de «un buen primer paso para compensar a las víctimas».
Eric Cantor, el republicano encargado de hacer cumplir la disciplina de partido en la Cámara de Representantes, dio también la bienvenida al anuncio, aunque criticó a Obama por su gestión de la catástrofe.
«Alabo que el presidente haya trabajado con BP para establecer ese fondo», dijo Cantor, quien lamentó, sin embargo, que Obama no haya logrado todavía una solución definitiva al problema.
La reunión en la Casa Blanca llega tras el discurso del martes por la noche de Obama en horario de máxima audiencia desde el Despacho Oval, que recibió una fría acogida en los medios del país. Un editorial de The New York Times criticó que el discurso careció de «datos específicos» y «autocrítica», mientras que la revista Newsweek lo calificó de «plano» y la revista The Atlantic de «terrible».
Agencias EFE, DPA y ANSA


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