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Francia: muchos films, poca chance
Jérémie Elkaim, la directora Valérie Donzelli y Anais Demoustier llegan ayer a la alfombra roja para presentar la película “Marguerite et Julien”. A cuatro días del final, el cine francés no es el favorito para los premios.
"Mon Roi" ("Mi Rey"), dirigida por la actriz y realizadora Maiwenn, fue la primera de las cinco francesas en presentarse y las expectativas de su coronación aparecen como escasas. La anterior y tercera de la directora ("Polisse") recibió el Premio del Jurado en Cannes 2011, pero ahora las chances son menores. Vincent Cassel es el "rey" en ojos de su esposa Tony, interpretada curiosamente por Emmanuelle Bercot, que ya había atravesado la alfombra roja el día en que tuvo lugar la ceremonia inaugural, aunque aquella vez como directora de la película inaugural.
"La loi du marché ("La ley del mercado"), segunda en competición, fue mejor recibida por crítica y público, destacando la interpretación de Vincent Lindon como un hombre de unos cincuenta años que, luego de 18 meses sin trabajo, consigue uno. Fue dirigida por Stéphane Brizé, cuyas dos obras anteriores ("Une affaire d'amour", "Algunas horas de primavera"), ambas con Lindon, tuvieron estreno comercial en la Argentina.
Su personaje en ésta es patético ya que debe vigilar, a través de numerosas cámaras, lo que resulta habitual en un supermercado: clientes que intentan llevarse mercadería sin pagar, y cajeros que no actúan correctamente.
Brizé es un realizador interesante del cual conviene mencionar, además su segundo y mejor largometraje ("Je ne suis pas là pour être aimé) que no se estrenó comercialmente en la Argentina pero fue presentado por el Cine Club Núcleo, con algún punto de contacto con ésta su última y sexta película.
"Marguerite et Julien", de la actriz y aquí realizadora Valérie Donzelli, es la más floja de las francesas hasta ahora vistas. De ella se recuerda "Declaración de guerra", la única estrenada en Argentina con la cual comparte al mismo protagonista, Jérémie Elkaim. Jean Gruault había escrito para Truffaut el guión, que éste nunca llego a filmar y que Donzelli retomó. La historia es real y ocurrió a inicios del siglo XVII, pero la que ahora se presenta transcurre tres siglos más tarde. Los hermanos Marguerite y Julien Ravalet tuvieron una relación incestuosa, e inclusive ella dio a luz a un hijo. Intentaron escapar a Inglaterra pero fueron detenidos y ejecutados en Tourlaville. Allí los Ravalet tenían un castillo, que aún existe, donde se filmó gran parte del film. La ascendente Anais Demoustier interpreta a Marguerite y vale la pena destacar la presencia de Sami Frey como un vengativo abad. Los diálogos rozan el ridículo, calificativo que también podría aplicarse al personaje de Geraldine Chaplin como la suegra de Marguerite, a quien obligan a casarse antes de que ella se fugue con su hermano.
"Valley of Love" fue dirigida por Guillaume Nicloux, de quien pronto se conocerá en la Argentina "La religiosa", una obra anterior y remake de la que realizó Jacques Rivette. El principal atractivo de su nuevo opus es el poderoso dúo central de actores, nada menos que Isabelle Huppert y Gerard Depardieu. El título en inglés responde a que la acción transcurre íntegramente en los Estados Unidos, y más precisamente en el Valley of Death. Allí se encuentran Gerard e Isabelle, tal sus nombres en la ficción, como último deseo del hijo que se suicidó algunos meses atrás. En sendas cartas dirigidas a sus padres divorciados, les promete que el 12 de noviembre se hará "presente". Un Depardieu notablemente excedido en peso y una Huppert a quien le cuesta soportar a su ex componen una dupla donde sobresalen las actuaciones más que la trama en sí.
De las cinco películas francesas en competición falta conocer "Dheepan", de Jacques Audiard, que podría acrecentar las chances locales en Cannes. Audiard en general no ha defraudado, como lo prueban sus anteriores "Lee mis labios" y "El latido de mi corazón", vistas en la Argentina, o las dos inmediatamente anteriores a "Dheepan": "Un profeta" y "De rouile et d'os" ("De óxido y de hueso"), que estuvieron a punto de ser estrenadas pero no lo fueron.
Hay muchas otras producciones francesas en Cannes, aunque de una de ellas hay que hacer una mención ya que, al ser rechazada por la Selección Oficial y Un certain regard, terminó integrando la muestra paralela Quinzaine des réalisateurs, para alegría de sus organizadores. Se trata de "Trois souvenirs de jeunesse" ("Tres recuerdos de juventud") que nuevamente plantea el interrogante de por qué se rechazan obras de gran interés como ésta de Arnaud Desplechin, su realizador, para en cambio programar la última de Gus van Sant, ya mencionada en una nota anterior, o la de Donzelli. Desplechin logra un notable fresco que se extiende varias décadas, desde poco antes de la caída del muro de Berlín hasta la actualidad. Para esta última época, el personaje central, Paul Dedalus, es interpretado por Mathieu Amalric, actor preferido por Desplechin ("Reyes y reina", "El primer día del resto de nuestra vida"), y que es un magnífico largometraje.



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