Ante una 100.000 personas reunidas en la plaza de San Pedro del Vaticano, el Obispo de Roma proclamó además a 800 mártires italianos asesinados en 1480 a manos de los otomanos por negarse a renegar de la fe católica y abrazar la musulmana.
La fecha de canonización de los 802 la fijó Benedicto XVI el pasado 11 de febrero, en el consistorio en el que anunció su renuncia al papado, por lo que están considerados los primeros santos del papa Francisco y los últimos de Ratzinger.
Francisco explicó que Laura Montoya fue instrumento de evangelización de los indígenas y que enseñó a vencer la indiferencia y el individualismo. "Nos enseña a ver el rostro de Jesús reflejado en el otro, a vencer la indiferencia y el individualismo, que corroe a las comunidades cristianas y nuestro corazón, y nos enseña a acoger a todos sin prejuicios ni reticencias, con auténtico amor, dándoles lo mejor de nosotros mismos y compartiendo con ellos lo más valioso que tenemos: Cristo y su Evangelio", concluyó.
En tanto, de la madre Lupita destacó que renunció a una vida cómoda para seguir la llamada de Jesús. "¡Cuánto daño hace la vida cómoda!, ¡cuánto daño hace el bienestar! El aburguesamiento del corazón nos paraliza. Madre Lupita, sin embargo, renunció a una vida cómoda para servir a los enfermos y abandonados y eso se llama tocar la carne de Cristo", manifestó.
Sobre los mártires resaltó que rechazaron renegar de su propia fe y prefirieron morir. Y tras ponerlos como ejemplo pidió a los fieles que conserven la fe en medio a los obstáculos y las incomprensiones, a la vez que denunció que todavía son muchos los cristianos que sufren violencia en tantas partes del mundo. Por último, Francisco adelantó que el 15 y 16 de junio se celebrará en el Vaticano la Jornada del Evangelium Vitae, enmarcada en el Año de la Fe.
| Agencia EFE |


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