26 de diciembre 2016 - 00:00

Francisco imploró por el fin de las “batallas atroces” en Siria

Las palabras del Papa con motivo de la fiesta sagrada cristiana se enfocaron en los conflictos internacionales más resonantes.

FRATERNAL. Antes de impartir la bendición Urbi et Orbi, el Papa condenó la brutal guerra en Siria. “Que las armas se acallen definitivamente”, pidió.
FRATERNAL. Antes de impartir la bendición Urbi et Orbi, el Papa condenó la brutal guerra en Siria. “Que las armas se acallen definitivamente”, pidió.
Ciudad del Vaticano - Siria, con Alepo como escenario de una de las "batallas más atroces", y el terrorismo, con palabras para quienes perdieron un ser querido por esa causa dominaron el mensaje navideño del papa Francisco ayer.

Francisco habló desde la logia central de la basílica de San Pedro antes de impartir la bendición Urbi et Orbi (a la ciudad y al mundo). Sus palabras estuvieron marcadas por los acontecimientos mundiales más recientes.

No podía ser de otro modo dadas las noticias de los últimos días, con la liberación de Alepo, que deja a muchas personas en condiciones más que precarias, y con el atentado en Berlín que llevó de nuevo la sensación de miedo a los europeos.

En el mensaje de la cuarta Navidad del Papa no faltó una mirada amplia sobre todos los pueblos del mundo que sufren la guerra, la pobreza, la exclusión, ni sobre los migrantes y los niños, ya puestos en el centro de la atención de todos el 24 de diciembre, en la misa de la Nochebuena.

"Paz para los hombres y las mujeres de la martirizada Siria, donde se derramó demasiada sangre. Sobre todo en la ciudad de Alepo, escenario en las últimas semanas de una de las batallas más atroces", dijo Francisco.

"Es más urgente que nunca que, en el respeto al derecho humanitario, se garanticen asistencia y alivio a la extenuada población civil, que está todavía en situación desesperada y de gran sufrimiento y miseria", subrayó. "Es tiempo de que las armas callen definitivamente y la comunidad internacional se ponga en marcha activamente para que se llegue a una solución negociada y se restablezca la convivencia civil en el país", agregó el sumo pontífice.

En los mensajes navideños en la Santa Sede raramente falta una evocación de Tierra Santa, y Francisco la renovó ayer auspiciando "paz a las mujeres y a los hombres de la amada Tierra Santa, elegida y predilecta de Dios". "Que israelíes y palestinos tengan el coraje y la determinación de escribir una nueva página de la historia, en la que odio y venganza cedan el lugar a la voluntad de construir juntos un futuro de comprensión recíproca y armonía", pidió.

"Pido paz para quien fue herido o perdió una persona querida debido a feroces actos de terrorismo, que sembraron miedo y muerte en el corazón de tantos países y ciudades", señaló. "Paz no con palabras, sino con hechos y concreta, para nuestros hermanos y hermanas abandonados y excluidos, para los que sufren el hambre y son víctimas de violencia".

"Paz para los refugiados, los migrantes y los que huyen, quienes hoy son objeto de la trata de personas. Para para los pueblos que sufren por las ambiciones económicas de pocos y la ávida codicia del dios dinero, que lleva a la esclavitud".

Francisco dedicó asimismo palabras para Colombia y Venezuela. "Pedimos concordia para el querido pueblo colombiano, que desea cumplir un nuevo y valiente camino de diálogo y reconciliación", dijo.

"Dicha valentía -invitó Francisco- anime también a la amada Venezuela para dar los pasos necesarios con vistas a poner fin a las tensiones actuales y a edificar conjuntamente un futuro de esperanza para la población entera".

El Vaticano auspicia las negociaciones entre el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición, para intentar resolver la grave crisis política y económica del país.

Estaban presentes en la Plaza San Pedro, según estimaciones de la gendarmería vaticana, unas 40.000 personas. A ellos, y a quienes siguieron la bendición por radio y televisión, según la tradición el Papa concedió indulgencia plenaria.

Agencias ANSA, Reuters,


AFP, EFE y DPA

Dejá tu comentario