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Francisco imploró por el fin de las “batallas atroces” en Siria
Las palabras del Papa con motivo de la fiesta sagrada cristiana se enfocaron en los conflictos internacionales más resonantes.
FRATERNAL. Antes de impartir la bendición Urbi et Orbi, el Papa condenó la brutal guerra en Siria. “Que las armas se acallen definitivamente”, pidió.
En los mensajes navideños en la Santa Sede raramente falta una evocación de Tierra Santa, y Francisco la renovó ayer auspiciando "paz a las mujeres y a los hombres de la amada Tierra Santa, elegida y predilecta de Dios". "Que israelíes y palestinos tengan el coraje y la determinación de escribir una nueva página de la historia, en la que odio y venganza cedan el lugar a la voluntad de construir juntos un futuro de comprensión recíproca y armonía", pidió.
"Pido paz para quien fue herido o perdió una persona querida debido a feroces actos de terrorismo, que sembraron miedo y muerte en el corazón de tantos países y ciudades", señaló. "Paz no con palabras, sino con hechos y concreta, para nuestros hermanos y hermanas abandonados y excluidos, para los que sufren el hambre y son víctimas de violencia".
"Paz para los refugiados, los migrantes y los que huyen, quienes hoy son objeto de la trata de personas. Para para los pueblos que sufren por las ambiciones económicas de pocos y la ávida codicia del dios dinero, que lleva a la esclavitud".
Francisco dedicó asimismo palabras para Colombia y Venezuela. "Pedimos concordia para el querido pueblo colombiano, que desea cumplir un nuevo y valiente camino de diálogo y reconciliación", dijo.
"Dicha valentía -invitó Francisco- anime también a la amada Venezuela para dar los pasos necesarios con vistas a poner fin a las tensiones actuales y a edificar conjuntamente un futuro de esperanza para la población entera".
El Vaticano auspicia las negociaciones entre el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición, para intentar resolver la grave crisis política y económica del país.
Estaban presentes en la Plaza San Pedro, según estimaciones de la gendarmería vaticana, unas 40.000 personas. A ellos, y a quienes siguieron la bendición por radio y televisión, según la tradición el Papa concedió indulgencia plenaria.
| Agencias ANSA, Reuters, |
AFP, EFE y DPA


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