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Frenar precios: ¿mala noticia para el Gobierno?

La forma final que tiene el PEN de recaudar este impuesto inflacionario adquiere diversos nombres: «Adelantos Transitorios», «Utilidades del BCRA», «Uso de Reservas Excedentes». En todos los casos, se trata de transferirle al Tesoro, los resultados del impuesto inflacionario que «recauda» el BCRA.
Veamos cómo funciona todo este asunto:
-El bolsillo de la gente. Todos necesitamos andar con plata en el bolsillo. Si usted andaba antes con $ 100, luego de 1 año necesitó $ 120, y ahora tal vez $ 150. Aparentemente usted ahorró primero $ 20 y luego $ 30 más. Cuando usted ahorra $ 50 genuinamente, puede comprar más cosas que antes. Cuando usted «ahorra» pero no puede comprar más, porque los precios de las cosas aumentan concordantemente, ese ahorro es como un impuesto. Es «como si», le hubieran cobrado una tasa del 20% o más, a sus tenencias de dinero.
-El superávit comercial. Como todos hacemos más o menos lo mismo, es decir, aumentamos un 20% anual (aproximadamente) lo que llevamos de plata en nuestros bolsillos, se genera una masa de «ahorro» significativa (ahorro que al no darle ningún mayor poder de compra decimos que es asimilable a un impuesto). Ese mayor ahorro significa un menor «gasto», hace que se importen menos bienes y que sobren algunos otros bienes, ayudando a aumentar el «superávit comercial». Estimo que aproximadamente unos u$s 6.000 millones del superávit comercial (aproximadamente un 40%), se genera por esta poco virtuosa vía.
-La emisión monetaria. ¿Como hace la economía para pasar de tener, por ejemplo, 100.000 millones de pesos, a tener 120.000 millones? Emitiendo dinero. Por ejemplo el BCRA adquiere los dólares del superávit comercial, que en buena parte usted generó al pagar el impuesto inflacionario. Compra dólares y emite pesos. Cuando compra dólares en exceso al 20% que todos necesitamos tener de más, canjea en los bancos pesos contra «deuda a interés» del BCRA (pases, Lebac, Nobac).
Apropiación
-El Tesoro se apropia del impuesto inflacionario. El Tesoro nacional ha encontrado diversas formas para que la recaudación del impuesto inflacionario le llegue desde el BCRA, todas ellas legalmente consagradas por el Congreso: a) «Adelantos Transitorios» (como nunca se devuelven, de «transitorios» no tienen nada, por lo que sería bueno que al menos le cambiaran el nombre), b) «Utilidades del BCRA». Una de las principales fuentes de utilidades del BCRA, consiste en generar ingresos devaluando la moneda, devaluación que a su vez es necesario ir realizando debido a la alta inflación, c) apropiación de «Reservas Excedentes». La Ley 26026 consagro una definición de «Reservas Excedentes» que le permitió sacar del BCRA u$s 10.000 millones de dólares para girarle al FMI, y que ahora sumarian unos 17 mil millones de dólares, de los cuales se giraron unos u$s 2.200 millones para pagos a organismos internacionales, y unos u$s 4,400 millones están en disputa por el nuevo DNU del Gobierno.
-El balance del BCRA. El Tesoro le entrega al BCRA un «activo tóxico» cada vez que le saca fondos. Sea una letra o un bono, se renueva «eternamente» y devenga intereses que tampoco se pagan. Contra ese «papelito» sin valor práctico alguno, el BCRA le da al Tesoro, dólares o pesos (con los que luego el Tesoro puede comprarle dólares).
Cálculo
En el cuadro se muestra el cálculo del impuesto inflacionario, en forma teórica (IPC Verdadero por la Base Monetaria), y la recaudación del mismo vía los mecanismos comentados. Se muestra allí como de unos $ 6 mil millones en 2006, pasaríamos en 2010 a «devengar» más de 27 mil millones. Un aumento del 350% (como diría el «bambino» Veira: «una barbaridad..!»). A su vez se muestra cómo en 2010, se produciría un salto aún mucho mayor en la recaudación efectiva del impuesto inflacionario, aún si no se usaran las reservas del Fondo de Desendeudamiento (no incluidas en el cálculo). Con lo que se estima usar de recursos del BCRA durante el 2010, las cifras acumuladas entre 2005 y 2010 del impuesto inflacionario «cobrado» por el Tesoro superarían bastante (unos $ 13 mil millones) a las cifras «devengadas» de dicho impuesto.
De modo que el impuesto inflacionario es una gran cosa para el Ejecutivo, que redescubre lo «genial» que era esta forma de hacerse de recursos en los 60, los 70 y los 80. Para los Gobiernos esta forma tan primitiva de recaudación se terminó cuando la gente dijo «basta». Pero ahora el PEN encuentra una nueva generación, que por ahora, al 20% de inflación se ha mostrado bien tolerante. Es decir, no ha habido «rebelión fiscal» contra el impuesto inflacionario, y eso le permite una fuente de financiamiento muy interesante.
Al PEN le interesa que la inflación no se dispare «demasiado» (digamos más del 20%) por el triple riesgo de huida desde pesos a dólares, descontento social, y esencialmente, menos votos probables en 2011. Pero no más que eso. Cualquier política que redujera fuertemente la inflación sería una mala noticia para el PEN que se quedaría sin estos preciados recursos.
Todo indica que deberemos esperar a que venga un nuevo Gobierno, que en lugar de hacer políticas «regresistas», a los 70 y los 80, pudiera lograr encauzar las cosas de una manera menos brutal, obrando en forma más parecida a lo que se hace en nuestro vecindario (Chile, Brasil, Uruguay, Perú, etc) y en casi todas partes del mundo.


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