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"Freno a limones no afecta planes de inversión y negocios"
• ASÍ ANALIZA EL RECIENTE CONFLICTO EL DIRECTOR DE AMCHAM, ALEJANDRO DÍAZ.
Tras las primeras medidas de la administración Trump, el titular de la Cámara de Comercio de EE.UU. se mantiene optimista sobre Argentina.
Alejandro Díaz. Titular de la Cámara de Comercio de EE.UU. en la Argentina.
A.D.: Claramente a no tener acceso al SGP, porque hoy existen exportaciones argentinas al mercado norteamericano. (se perdió el SGP en 2012). La diferencia es que Argentina no le exporta hoy limones a EE.UU. Argentina exporta el 90% de la producción del cítrico, de modo que se trata de un caso emblemático, los productores argentinos no se ven perjudicados por esto, no existe un perjuicio concreto, se trata de abrir un nuevo mercado, nada menos que el norteamericano, pero no afecta hoy.
P.: ¿Cómo afecta todo este clima a las inversiones proyectadas por AmCham y asociados?
A.D.: No cambia en nada los planes de inversión y el desarrollo de negocios en Argentina. El caso argentino es distinto por ejemplo que el mexicano, que constituye un tema candente para EE.UU. Claro que podremos tener algunos cambios o inconvenientes en temas de financiamiento, colocación de deuda o el impacto de la suba de la tasa de interés. Pero la agenda de inversiones en áreas como la energía, telecomunicaciones, retail e infraestructura es clave y se mantiene firme. En tal sentido la reciente manifestación del Congreso norteamericano (ver pág. 12 y 13) es toda una señal, no sólo para el presidente Trump. Demuestra que el Congreso de EE.UU. después de 13 años hace un reconocimiento a la Argentina, como un importante player en el G-20 y para EE.UU. fuera de la OTAN. Es un fuerte respaldo al Gobierno de Macri y un mensaje a Trump.
P.: ¿Su balance del 2016?
A.D.: Fue un año diferencial, donde el Gobierno trabajó activamente en recomponer la relación bilateral dentro de la estrategia de inserción al mundo vía el hemisferio occidental. Esto potenció la actividad de AmCham como no se veía en los últimos diez años. El 2016 fue dentro de lo esperado, un año recesivo, aunque el segundo semestre fue más duro de lo que se esperaba.
P.: ¿Cómo le fue al Gobierno?
A.D.: En lo económico no tan bien como se pensaba, el consumo no anduvo al nivel de las expectativas, y en lo político bien, demostró capacidad para renegociar y encontrar consensos como el caso de Ganancias. Demostró gobernabilidad, pero esto tiene un precio, hay que conceder afectando el déficit fiscal. Lo que sí generó ruido en el exterior fueron las contramarchas de fin de año como los proyectos de reinstalar las retenciones a las mineras, o el tema de la renta financiera o el juego. Hubo muchos llamados de preocupación del exterior. Querían saber cuál es la verdadera Argentina, si la transformación dura, sobre todo en un año electoral. De todos modos no se frenaron planes porque todo se reencauzó.
P.: ¿Cuáles son los sectores con mayor potencial para las inversiones?
A.D.: Energías renovables, que aportarán entre 4 y 7 puntos a la matriz energética, también telecomunicaciones donde vendrán entre u$s3.000 a u$s5.000 millones, en retail aún hay dudas pero si en el segundo trimestre el consumo recupera hay interés inversor. Infraestructura, sin duda, será clave, hay muchos interesados, desde proyectos ferroviarios, carreteras, caminos, etc. También tecnología, biotecnología.
P.: ¿Qué falta en el menú?
A.D.: Creo que si el Gobierno implementa un marco regulatorio para exportar servicios, habrá un impulso impresionante en este sector. Algo similar a la ley de software o de minería. Si se combinan incentivos para cualquier tipo de servicio para exportar y se apalanca con la construcción de una marca país, como Irlanda con la informática, el sector puede crecer mucho y generar mucho empleo. Hoy servicios es solo el 6% del PBI, en Brasil es el 30%.


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