28 de enero 2015 - 00:00

Froese, el hombre que cambió el estilo de la música de cine

Edgar Froese, fundador de Tangerine Dream, músico electrónico y poeta surrealista. Fue descubierto por el director de “El exorcista”, William Friedkin, y desde entonces la música de cine sonó distinta.
Edgar Froese, fundador de Tangerine Dream, músico electrónico y poeta surrealista. Fue descubierto por el director de “El exorcista”, William Friedkin, y desde entonces la música de cine sonó distinta.
Pionero de la música tecno y fundador de Tangerine Dream, "Edgar Froese se fue, pero su sueño vivirá para siempre" tuiteó el director de "El Exorcista", William Friedkin, el primer cineasta que al escuchar un disco de la famosa banda entendió, al instante, el potencial de la música electrónica para música de películas.

Froese, de 76 años, murió de una embolia pulmonar en Viena. El músico que le dio forma a la música tecno en todas sus variantes desde lo más experimental, el rock progresivo de los '70, las bandas de sonido, el ambient y la mucho más actual dance music- había nacido en 1944 en Tilstit, Alemania (o Prusia del Este en aquel momento), y su formación inicial no tuvo nada ver con la música ni los teclados, sino más bien con el arte surrealista y la literatura de vanguardia, intereses que lo llevaron a organizar las típicas performances de vanguardia de la la era hippie, actividades que tenían lugar hacia mediados de la década de 1960 tanto en Alemania como en su casa de España.

En uno de esos happenings Froese tomó una guitarra eléctrica, el gesto que terminó desembocando en la formación de su primer grupo, The Ones, combo hippie de europeos imitando el rock ácido californiano de artistas como Jefferson Airplane o Grateful Dead. The Ones no fue un grupo singular, pero tal vez, predestinados por su nombre, grabaron un único single que habría pasado por completo inadvertido excepto que de sus cenizas surgió Tangerine Dream, que en un principio fue un experimento de vanguardia con algo de rock, mucho ruido extraño y algo de la música vanguardista de Karlheinz Stockhausen.

En ese momento Froese cambió la guitarra por los teclados, convirtiéndose en un experto en el Mellotron, instrumento que imitaba el sonido amalgamado en un tono orquestal aunque un poco rudimentario, que en esos tiempos dominaba el sonido de los muy populares The Moody Blues en su época sinfónica-psicodélica.

Casi por casualidad, de la grabación de un ensayo salió el primer álbum de Tangerine Dream, "Electronic Meditaton", aunque ese sonido de 1970 acusaba un estilo del más volado space rock. En 1973 la banda, ya bastante conocida en Europa, firmó un contrato con el por entonces sello independiente Virgin Records. El primer álbum para esa firma, "Phaedra", fue un verdadero hito tanto para Froese como para su grupo, que además de basar casi por completo su sonido en sintetizadores tomó un dinamismo y ritmo vertiginosos, distintos del típico sonido climático que caracterizaba a la música electrónica hasta entonces.

El uso de bases de ritmos y moogs ululantes especie de versión futurista de un solo de guitarra eléctrica-- permitió entender a Tangerine Dream como una auténtica banda de rock, más allá de que con características especiales, como grabar temas de 20 minutos, siempre en el terreno de lo instrumental. Pero además, en el momento del lanzamiento de ese disco, Virgin se convirtió en una potencia de la industria discográfica gracias a los millones de placas vendidas por el famoso LP de art rock "Tubular Bells", cambio que generó una difusión sin precedente para los alternativos productos del sello, que tuvo como una de sus figuras a los alemanes liderados por Froese.

Así, en poco tiempo, sin comprometerse creativamente sino más bien lo contrario, Tangerine Dream llegó a formar parte de los grandes shows en vivo de la escena europea, con una mezcla de efectos visuales que convertían cada performance en un acontecimiento memorable (el LP en vivo de esa época, "Encore" es mas recomendado para entender la experiencia del sonido en vivo del grupo).

"Phaedra" fue seguido por gemas como "Ricochet" y en especial "Stratosfear" de 1976, en el que el trío formado por Peter Baumann, Christopher Frank y Froese -único miembro que siguió en las múltiples formaciones de la banda a través de las décadas- no sólo utilizó su habitual arsenal de sintetizadores y teclados, sino que agregó sutiles toques de guitarras y otros instrumentos convencionales utilizados de maneras curiosas.

Igual que en sus discos previos, "Stratosfear" tenia sólo dos largos tracks por lado, algo que no era inusual en los tiempos del rock progresivo, excepto por el detalle de ser absolutamente instrumental. Este factor y los climas extraños, por momentos ominosos, pero dotados de ritmo vertiginoso, probablemente haya convencido a William Friedkin acerca de la necesidad de convocar a estos alemanes para componer la música de su nuevo film, "Sorcerer".

Luego del éxito de dos obras maestras y formidables éxitos de taquilla como "Contacto en Francia" y "El exorcista", Friedkin tenía total libertad creativa; sin embargo la música de sus films y las opciones posibles de compositores para cine seguía siendo algo que no lo convencía en absoluto. Ese conflicto explotó durante la posproducción de "El exorcista": Friedkin contrató a Lalo Schifrin, que compuso una partitura orquestal que terminó descartada. Finalmente el productor musical Jack Nietzche eligió distintos fragmentos de música preexistente, logrando que el citado disco que parapetó a Virgin, "Tubular Bells", de Mike Oldfield, se convirtiera en un aplastante éxito comercial a pesar de que acompañara sólo un par de minutos del clásico del cine de terror.

El conflicto de no saber como romper con los formatos convencionales de música para cine acompaño a Friedkin cuando preparaba su ambicioso remake de "El salario del miedo" de Henri Clouzot. Eso hasta que escuchó "Stratosfear", y entendió que era exactamente eso lo que hubiera querido para "El exorcista".

Así fue como, de golpe, esta banda alemana no especialmente masiva, se vio convocada de un día para otro a componer la banda sonora de la nueva producción de uno de los directores más importantes del cine mundial de aquella época. Lo interesante del disco es la capacidad de recrear los climas propios de la banda en temas cortos, contundentes y, en un punto, menos pretenciosos que los largos tracks propios de la banda.

Ni hablar de lo vanguardista del uso de esta música en una película realista ambientada en la selva amazónica: hasta entonces, la música electrónica sólo era utilizada en films de ciencia ficción, pesadillas o "delirium tremens" de dramas psicológicos.

Si bien el formidable film de Friedkin fue un fracaso comercial que casi terminó con su carrera, su música convirtió a Tangerine Dream en una verdadera fuente para el cine, incluyendo films memorables como "Profesión: ladrón" de Michael Mann, "Leyenda" de Ridley Scott, y uno de los grandes éxitos de Tom Cruise, "Risky Business".

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