Fuera de los courts

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• Se incrementó en un 10% el número de espectadores con respecto al año pasado, pero el avance de la gripe A preocupa a los organizadores

La crisis financiera internacional pareciera no repercutir en Wimbledon. Pese a que Inglaterra se encuentra en plena recesión, la peor desde la Segunda Guerra Mundial, el Abierto londinense continúa su marcha arrolladora, con números de espectadores que son récord en cada jornada, una gran venta de productos y comidas, y estadios repletos a toda hora.

A tal punto se incrementó la cantidad de público que, para el final de la primera semana, se registraron 266.264 espectadores, casi un 10 por ciento más si se lo compara con el registro del año pasado. Además, al menos 2.300 visitantes abonaron hasta u$s 38.000 para obtener el exclusivo pase «Centre Court debenture», que les permite disfrutar de los partidos durante 5 años en la mejor ubicación de la cancha central, ni más ni menos que la Catedral del tenis.

Otro factor que resultó clave para incrementar las ganancias de los organizadores fue la ola de calor que azotó a Londres. En los primeros ocho días se vendieron 93.000 botellas de Pimms, 12.000 botellas de champán, 17.000 kilos de frutillas y más de 95.000 helados. «Sin dudas fue un año excepcional en materia de réditos y ganancias», señaló Ian Ritchie, director del torneo.

A raíz del histórico partido que disputaron bajo techo y con luz artificial el local Andy Murray y el suizo Stanislas Wawrinka, Ritchie baraja la posibilidad de impulsar el juego nocturno, proyecto que se potenciaría con ingresos adicionales por 10 millones de dólares. «Podría pasar toda la noche, sin límites ni pausas», deslizó un portavoz sobre futuros cotejos. Si bien al principio se mostró contrariado con la idea del tenis nocturno, el director de Wimbledon revirtió su parecer. «Es un evento al aire libre bendecido por el sol pero, si las circunstancias lo exigen, contamos con un techo corredizo», indicó. De concretarse el proyecto, el certamen londinense emularía al Abierto de los Estados Unidos y al de Australia, los otros dos Grand Slam que disponen de canchas indoor.

Pero, pese a sortear los efectos de la crisis económica, Wimbledon no logró eludir el fenómeno de la gripe A. Según el diario británico The Daily Mail, los doblistas eslovacos Michal Mertinak y Filip Polasek, que compartían habitación, presentaron síntomas compatibles con los de la influenza. Sin embargo, los organizadores sostuvieron que no significa ninguna amenaza para el torneo.

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