22 de agosto 2014 - 00:00

Fuerte debate en EE.UU.: Obama rechazó pagar el rescate por el periodista

Washington y Nueva York - Estados Unidos subrayó ayer que su política es "no hacer concesiones a los grupos terroristas ni pagar rescates" por secuestrados, luego de que se supiera que el Estado Islámico (EI) pidió 100 millones de euros por el periodista estadounidense James Foley, quien fue decapitado, lo que generó un fuerte debate sobre la posición que deben asumir los Gobiernos ante la exigencia de un pago para salvar la vida de sus ciudadanos.

"No hacemos concesiones a los terroristas, eso incluye que no pagamos rescates", dijo tajante la portavoz adjunta del Departamento de Estado, Marie Harf, a la pregunta de si el Gobierno se está planteando cambios en su forma de actuar tras la ejecución. Según el GlobalPost, medio para el que colaboraba el periodista decapitado, los yihadistas pidieron en un principio 100 millones de euros (132,5 millones de dólares) por su liberación. El dinero fue solicitado tanto al medio de comunicación como a la familia del reportero asesinado.

La noticia encendió la polémica porque la vida de los otros tres rehenes estadounidenses está en riesgo, uno de ellos es el "freelance" Stephen Sotloff, expuesto también en el video de la decapitación. "Espero que hagamos más por Stephen. Se puede hacer más. El camino es el indicado por otras naciones", dijo Michael, el hermano de James.

Los medios locales difundieron ayer testimonios de exrehenes que aseguraron que los estadounidenses capturados por extremistas saben que van a morir porque su Gobierno no cederá en los pedidos de rescate. Washington considera que el pago de rescates puede poner en un "gran peligro de secuestro" a los estadounidenses en el extranjero, además, subrayó Harf, que ayudan a financiar "a los mismos grupos a los que estamos intentando degradar sus capacidades".

Harf, que no confirmó el pedido de rescate, señaló que una de las principales formas de financiación del EI ha sido el cobro de rescates "que otros pagaron" pero rehusó comentar si esas decisiones, tomadas por los países europeos, tiene algún impacto sobre los estadounidenses secuestrados.

El premio Pullitzer, David Rohde, que logró escapar de sus secuestradores, afirmó que la ausencia de una política común entre Estados Unidos y Europa pone en peligro la vida de los civiles: "La ejecución de Foley fue una ducha de agua fría para los gobernantes, periódicos, ONG; la prueba más clara de que las diferentes reacciones a los secuestros salvan a los rehenes europeos pero condenan a los estadounidenses", escribió en The Atlantic.

La línea dura sobre los rescates puso a Washington y a Londres en contraste con los aliados europeos que usualmente ceden a los secuestradores, aunque nadie lo admite oficialmente. Este año, cuatro franceses y un español recuperaron la libertad luego del pago .

En tanto, el papa Francisco habló telefónicamente con los padres de Foley, John y Diane, quienes se mostraron "profundamente conmovidos y gratificados" por el consuelo del Sumo Pontífice, informó ayer el sacerdote jesuita estadounidense James Marti.

Agencias ANSA, EFE y AFP