El aumento del transporte público autorizado en las últimas horas por el Gobierno nacional tiene su correlato en una decena de ciudades del interior, donde el boleto de colectivo urbano registra desde el mes pasado subas de hasta un 22%, y llega casi a duplicar en algunos distritos el valor del boleto mínimo de $ 1,10 que se pagará en la Capital Federal desde el 15 de enero.
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Así, por ejemplo, en la ciudad de Santiago del Estero el boleto mínimo pasó a costar $ 1,25; en Viedma (Río Negro) $ 1,35; en Cipolletti y en la ciudad de Neuquén $ 1,50, lo mismo que en Posadas (Misiones), donde el pasaje se eleva también a $ 1,50.
Pero las asimetrías más pronunciadas se registran en ciudades como Córdoba, donde la tarifa pasó de $ 1,30 a $ 1,70; o en Rosario (Santa Fe), donde el boleto cuesta $ 1,92.
Sin embargo, los planteos de los empresarios del transporte no encuentran eco todavía en ciudades como Mendoza o La Plata, donde las autoridades descartaron que -al menos en lo inmediato- puedan llegar a autorizar una modificación de los valores actuales.
Subsidios
El cambio en la escala tarifaria sorprende especialmente porque todo parecía indicar que los usuarios de este tipo de transporte se verían beneficiados por el congelamiento del precio del boleto, debido a la mayor cantidad de subsidios que el Gobierno nacional destinó para el transporte, tras la aprobación en el Congreso de una ley que elevó en un 1% la alícuota sobre el combustible que evita que el pasajero cargue con los incrementos de tarifas.
La suba llega en un momento complicado, debido a la caída que registrará el poder adquisitivo por menor actividad y mayor desempleo, especialmente para las capas de ingresos medios y bajos, los que más usan este tipo de transporte.
Con excepción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Área Metropolitana de Buenos Aires, el resto de los distritos vería de esta manera satisfecha una histórica demanda en virtud de las asimetrías existentes entre los fondos que recibían hasta ahora los dos primeros y los subsidios que llegaban a grandes ciudades, como Rosario, Córdoba o Mendoza.
Lealtad
El proyecto había ingresado a Diputados de la mano del presidente del bloque del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, un legislador de probada lealtad con el Gobierno de Cristina de Kirchner. El planteo de Rossi se había basado en la profunda discriminación a la que históricamente se había sometido a Rosario en cuanto a la distribución de subsidios; curiosamente una de las ciudades donde hoy el precio del boleto es el más alto del país.
Las críticas al sistema de reparto de subisidios se habían incrementado luego del decreto de necesidad y urgencia que la Presidente firmó para permitir un desembolso extra de $ 36 millones para las empresas de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires, a través del llamado Régimen de Compensaciones Complementarias.
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