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Fuerte tensión: asalto y saqueo a la embajada británica en Irán
Militantes ultraislamistas ocuparon violentamente ayer la sede diplomática británica en Teherán, en respuesta a las recientes tensiones bilaterales.
En el interior del recinto arrojaron bombas molotov y destruyeron documentos diplomáticos. Poco después se dirigieron a la vivienda del embajador, ubicada en el norte de Teherán.
En imágenes que recordaron la histórica toma estudiantil de la embajada estadounidense de 1979 en medio de la Revolución Islámica, 300 jóvenes quebraron la resistencia de las fuerzas de seguridad, y una vez en el edificio rompieron cristales, arrojaron bombas molotov y lanzaron al aire retratos de la reina Isabel.
Finalizada la protesta con el desalojo de manifestantes y algunos arrestos, el premier británico, David Cameron, fustigó al régimen teocrático por no haber defendido apropiadamente la sede diplomática y dijo que Irán sufrirá «serias consecuencias» por el ataque, al que calificó de «atroz».
Cameron dijo que todos los empleados de la embajada están sanos y salvos y elogió al embajador británico en Irán por su manejo «de una situación peligrosa con calma y profesionalismo».
Advertencia
Por su parte, la Cancillería británica actualizó sus recomendaciones de viaje sobre Irán, y aconsejó a los británicos que ya estén en el país que se queden en sus hogares y mantengan bajo perfil.
A su turno, la Cancillería iraní señaló que sentía pesar por los «lamentables» acontecimientos. «La Cancillería lamenta las protestas que condujeron a algunos comportamientos inaceptables. Respetamos las regulaciones internacionales sobre la inmunidad y seguridad de los diplomáticos y los sitios diplomáticos y estamos comprometidos con ellas», se indicó en el texto.
En la protesta, los manifestantes exigieron el cierre de la sede diplomática y la inmediata expulsión del embajador como represalia a sanciones impuestas por el Reino Unido a Irán, en coordinación con Estados Unidos y Canadá, ante la negativa de suspender su plan atómico.
Horas después, otro grupo similar tomó por asalto la exresidencia de verano del embajador británico, ubicada en el norte de Teherán, donde se apropió de «documentos secretos» que se guardaban en el lugar.
La agencia Irna aseguró que se trata de materiales vinculados a actividades de «espionaje» y dijo que en el lugar hay ciudadanos extranjeros, probablemente británicos, que son «protegidos» por milicianos Basij.
Tras varias horas de protestas y una segunda irrupción de manifestantes en la embajada, los estudiantes abandonaron el edificio y cesaron sus protestas luego de un ultimátum dado por las fuerzas de seguridad.
La Policía dijo también que seis empleados de la embajada fueron retenidos por manifestantes antes de ser liberados por las fuerzas del orden, que además arrestaron a varios de los estudiantes y los trasladaron a distintas comisarías de la capital.
Reacciones
En un comunicado, los manifestantes afirmaron que su acción «no fue ordenada por ningún órgano o ente, sino que fue espontánea».
En línea con la furia británica se encolumnaron de inmediato los gobiernos de Estados Unidos, Alemania, Francia e Italia, así como el Consejo de Seguridad de la ONU y la Unión Europea (UE).
EE.UU. «condena en los términos más fuertes posibles» el ataque, dijo la Casa Blanca en un comunicado, en el que le recordó al Gobierno de Mahmud Ahmadineyad la «responsabilidad» del Estado en proteger a las misiones diplomáticas y su personal.
El canciller francés, Alain Juppé, dijo en París que «una vez más, el régimen iraní demostró el escaso aprecio que tiene por el derecho internacional».
Por su parte, la jefa de la diplomacia de la UE, Catherine Ashton, los definió de «inaceptables» y exigió a las autoridades de Teherán
el «pleno respeto» de los acuerdos internacionales.
La condena más enérgica y llamativa fue la del Consejo de Seguridad de la ONU. «Los miembros del Consejo de Seguridad conde-
nan en los términos más fuertes los ataques», se indicó en la declaración acordada por los 15 países.
Subrayando la Convención de Viena, que garantiza la protección a los diplomáticos, el consejo instó «a las autoridades iraníes a proteger al personal y la infraestructura consular y diplomática, así como a respetar plenamente sus obligaciones internacionales en este sentido».
La decisión de condena fue acordada al margen de reuniones regulares del Consejo de Seguridad, poco después de que los manifestantes irrumpieran en la embajada. De los cinco miembros permanentes del consejo, Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos y Rusia condenaron los hechos individualmente.
«La responsabilidad de la protección de los diplomáticos y sus edificios incumbe al Gobierno anfitrión, y en este caso esperamos de Irán que acate sus responsabilidades», aseveró el vocero adjunto de la ONU, Eduardo del Buey.
Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA


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