3 de junio 2009 - 00:00

Fugaz, Duhalde apenas habló

Tres minutos descafeinados en los que apenas, con sobrentendidos, tiró una piedra. Fiel a su promesa de perfil bajo, Eduardo Duhalde no se salió ayer del rol de maestro de ceremonias y se mantuvo distante de los sacudones políticos de la campaña.

Era lo que había anticipado: que hasta después de la elección, día en el que ni siquiera estará en el país -planea quedarse en España-, no se zambullirá en la campaña. Alguna intriga despertó su aparición de ayer, pero, rápido, él la desactivó con su silencio.

Sólo se permitió, elíptico, una crítica que puede imputarse a Néstor Kirchner. En la lluvia de elogios a Abel Posse -por quien aceptó volver a hablar en público-, recordó dos libros que catalogó de anticipatorios y embuidos con una mirada estratégica.

«Una concepción estratégica es lo que les falta a los políticos argentinos -enlazó con la actualidad como si él no fuese ni político ni argentino-. Ni siquiera miran el hoy, se la pasan mirando hacia el pasado».

Alguna sonrisa, alguna mirada cómplice buscó ponerle nombre a esa crítica.

No es difícil: Duhalde, pero sobre todo su esposa Chiche han recurrido antes al cuestionamiento de «mirar el pasado» de los Kirchner. Ayer, con o sin la intención de volver a cargar sobre el ex presidente, el bonaerense lo repitió y sin riesgos se lo puede leer como una crítica al Gobierno.

Eso fue todo. Después abandonó la tarima y se sentó junto a su esposa senadora a escuchar la disertación de Posse. Quizá lo desanimó la poca gente que se juntó a pesar de los anuncios sobre su presencia. Fuera Carlos Brown y Carlos Tempone, autoridades del MPA, la figura más conocida fue el bombista Tula. Y sin bombo.

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