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Funeral de Jackson amenaza convertirse en caos
Fotógrafos preparaban ayer sus equipos en el mítico cementerio de Forest Lawn, donde será enterrado Michael Jackson. En tanto, un juez nombró albacea de sus bienes al abogado y el ejecutivo discográfico que el cantante designó en su testamento.
El acto popular del Staples Center, en tanto, promete convertirse en uno de los acontecimientos televisados con mayor audiencia de la historia, según los cálculos de los medios, y también en uno de los más caóticos. Las aglomeraciones ante el estadio hacen evidente que hoy a las 10 de la mañana, cuando empiece la ceremonia, a las puertas del Staples Center habra unos cuantos miles de fans más que los 17.500 que cuentan con su entrada. Aunque de vez en cuando algún fan tiene que reprimir las lágrimas, en general el ambiente es más bien alegre y relajado. Por 10 dólares se pueden comprar remeras y libros sobre el cantante. Muchos han traído fotos autografiadas, recuerdos y viejos discos.
La familia de Jackson dio derechos a las cadenas de TV de todo el mundo para que emitan la ceremonia gratuitamente (los organizadores estiman una audiencia de varios cientos de millones de espectadores, según informó la CNN), y también se podrá seguir en vivo en Internet.
Hasta ahora sólo hubo un puñado de eventos que paralizaron al mundo temporalmente, como el asesinato de John F. Kennedy en 1963, la llegada del hombre a la Luna en 1969 y el funeral de la princesa Diana Spencer (la BBC calculó entonces la audiencia en 2.500 millones de personas). También hubo miles de millones de espectadores que siguieron las honras fúnebres del papa Juan Pablo II hace cuatro años.
La policía de Los Angeles se muestra confiada. «Somos miembros del LAPD (Los Angeles Police Department) y sabemos cómo actuar ante estos grandes eventos», explica un agente de apellido Lee. Y asegura esperar como mucho unas 20.000 personas, porque confía en que los fans seguirán las recomendaciones de su jefe, Jim McDonnell, que desde hace días anuncia que esa zona de Los Angeles estará ampliamente vallada y que sólo podrán acercarse quienes tengan una entrada. El resto pasará calor en la calle sin ver nada. Por eso insta a todos a seguir el funeral desde sus casas. Pero los seguidores hacen oídos sordos.
«La policía podría tener mucho que hacer este martes», especuló el reportero de TV neozelandés David Farrier, quien acababa de llegar a la ciudad tras 13 horas de vuelo. «Esta es la mayor noticia del espectáculo desde la muerte de Lady Di», comentó feliz de cubrir el evento.
Unos 2.000 periodistas estarán presentes con pulseras especiales que los acreditan. El triple intentó sin éxito poder estar, señala una portavoz de la organización. Pero ya no hay espacio.
Aunque no han trascendido detalles de ese homenaje, medios locales afirman que asistirán artistas como Aretha Franklin, Stevie Wonder, Jennifer Hudson, Alicia Keys, Mariah Carey, Justin Timberlake, Lionel Richie y su gran amiga la cantante Diana Ross. La ex esposa de Jackson, Debbie Rowe, madre de los dos hijos mayores del cantante, estará entre los asistentes a la ceremonia, según afirmó Marc Schaffel, socio de Jackson. La enfermera es una de las personas que ocuparán los asientos VIP, previsiblemente junto al resto de la familia Jackson. De confirmarse su asistencia, la polémica está servida, ya que Debbie planea reclamar la custodia de sus dos hijos, que actualmente están bajo tutela de Katherine, la madre de Jackson.
En tanto, la policía de Los Angeles, que actualmente comparte con la DEA la investigación del caso, emitió al menos tres órdenes de registro para establecer si los medicamentos provocaron la muerte de Michael Jackson y en ese caso, cuáles, informan hoy los medios estadounidenses. «Los Angeles Times» señala que al menos cinco médicos que prescribieron medicinas al cantante están siendo investigados. «Todas las informaciones están bajo secreto de sumario, pero las órdenes de registro existen», cita el periódico al portavoz policial Alan Parachini.
Agencias EFE y DPA


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