15 de marzo 2010 - 00:00

Funerarias, el negocio más rentable

Ciudad Juárez - El negocio de los muertos está colapsado en Ciudad Juárez; los médicos no pueden atender a tantos heridos de bala, el Servicio de Médicos Forenses (SeMeFo) no da abasto con tantos cadáveres, en los cementerios no alcanzan a cavar los hoyos tan rápido como llegan los muertos y las funerarias de la cuidad se han convertido en negocios prósperos desde que la cifra de muertos se ha disparado hace dos años. Los más de 20 servicios de enterramiento dispersos por la ciudad, no dan abasto en una ciudad en la que es noticia que en 18 horas no hayan asesinado a nadie.

Pero incluso el próspero negocio de las funerarias en Ciudad Juárez tiene un precio. Al ya de por sí no grato oficio de trabajar con los muertos, en Juárez los responsables de las mismas viven bajo la amenaza de la extorsión. El año pasado más de 6.000 establecimientos cerraron en la ciudad ante las presiones de las bandas de extorsionadores que exigen «su cuota» y son capaces de todo si no la reciben. Amenazas que se suman a la crisis económica que golpea a esta ciudad fronteriza, en otros tiempos próspera por la presencia de maquilas y su proximidad con EE.UU.

Desde 2008, la extorsión está presente en todos los sectores productivos del municipio. Restaurantes, gasolineras, talleres. Todos los negocios prósperos están bajo el yugo de los extorsionadores y el año pasado le tocó el turno al sector funerario.

El 26 de octubre de 2009, llegaron a la salida de la funeraria de lujo Latino Americana unos hombres armados que dispararon durante minutos sobre la fachada y dejaron todo destrozado. «Aún tenemos miedo, han pasado unos meses y todos procuramos salir antes de que llegue la noche a nuestras casas», explica Herencia Linares, la encargada del lugar. «En una ocasión nos trajeron a dos ejecutados y durante el servicio fúnebre llegaron unos sicarios buscando a unos familiares de los asesinados para acabar con ellos, por suerte no estaban ya aquí dentro. En esta ciudad es normal que durante el cortejo fúnebre lleguen a matar a los familiares, por eso siempre tenemos que estar alerta», relata Herencia.

El año pasado seis funerarias fueron quemadas por negarse a pagar, pero a pesar de la extorsión el negocio sigue creciendo, y el centro de la ciudad se ha convertido en sede de todas las funerarias.

«Hay miedo pero también hay escenas que no se olvidan y cuerpos que se quedan grabados en la mente por el estado en el que llegan», señala esta joven contadora de Colima, que lleva tres meses en Ciudad Juárez y ya ha aprendido a convivir con el miedo de que pueda suceder algo malo en cualquier momento. «En una ocasión llegó un joven con más de cien balas en el cuerpo, parecía de plástico», recuerda.

Santos trabaja en el centro, uno de los lugares más peligrosos de Juárez. En la mañana es taxista y por las tardes ayuda en el negocio de servicios fúnebres de un amigo. «Cada vez son más jóvenes los asesinados, y cada vez llegan en peores condiciones. El otro día tuve que ayudar a reconstruir a una joven que tenía más de diez balas en el pecho, se lo habían reventado. «Hay mucha enjundia en la manera de asesinarlos y trabajar aquí no es nada fácil», asegura resignado.

Asesinatos que corresponden, cada vez más, a jóvenes menores de 18 años, víctimas de la descomposición social que afecta a una ciudad sin oportunidades de empleo y con un 30% de adicción a las drogas. «Antes la droga pasaba a los EE.UU., pero ahora, desde 2001 que se reforzó la frontera con EE.UU., se queda en la ciudad y son los jóvenes, que buscan dinero rápido, las víctimas de este caos social que vivimos», explica este robusto juarense. «Vivir aquí es duro pero se acostumbra uno; el otro día llegó un muerto y me sorprendió que fuera de muerte natural», añade.

Dejá tu comentario