19 de marzo 2013 - 00:00

Gales, el mejor de Europa

Por historia y tradición, el torneo de las Seis Naciones que se juega anualmente en el invierno de Europa, y que finalizó el sábado pasado, es el de mayor relevancia en el mundo ovalado. Desde nuestro país crecimos envidiando lo que pasaba anualmente en el Viejo Continente a la espera de poder conseguir un torneo anual regular. Esto se consiguió en 2012 con el ingreso de Argentina al renovado Rugby Championship.

Las diferencias entre ambos torneos son varias, partiendo por la cantidad de participantes y el formato. Mientras el Seis Naciones nuclea a Inglaterra, Gales, Francia, Irlanda, Escocia e Italia, en el torneo del Hemisferio Sur juegan Nueva Zelandia, Australia, Sudáfrica y Los Pumas.

En el primero, y según los rankings publicados ayer, jugaron el cuarto, quinto, sexto, noveno, décimo y duodécimo equipo del escalafón mundial. Por el contrario, en el Rugby Championship, juegan los primeros tres (Nueva Zelandia, Sudáfrica y Australia) y Argentina que regresó al octavo lugar.

En el juego, las diferencias suelen ser también notables. Ambos torneos se destacan por la pasión de sus equipos y la potencia física empleada, en definitiva como se juega el rugby moderno. Si bien en Europa se está tendiendo a un juego de mas fases, el estado de algunos campos de juego, en el helado y húmedo invierno europeo no permite un juego desplegado. Los números son contundentes: en este Seis Naciones se apoyaron tan solo tres tries por partido de promedio.

Por el contrario, en el Hemisferio Sur, mas allá de lo que el clima pueda deparar -recordamos el test-match entre los All Blacks y Los Pumas bajo una huracanada lluvia- se juega con un clima mas agradable, pisos más firmes tendientes a un rugby más abierto y de participación de los backs.

Gales se coronó merecido campeón el sábado, quitándole a Inglaterra una nueva chance de llevarse el Grand Slam al ganar invicto el torneo. Como en el Seis Naciones no hay punto bonus -sí lo hay en el Rugby Championship, dándole otro vértigo al torneo- para ser campeón, Gales debía además vencer por mas de 8 puntos. Fue por más: el seleccionado local vapuleó a los ingleses de una manera pocas veces vista en la historia de este torneo. Con un marcado control de la defensa y un ataque bien pensado, se fueron imponiendo con tal claridad que al finalizar el partido, el 30 a 3 fue inapelable para los perdedores, que mas allá de buscar algún tipo de excusa debieron saludar a un digno campeón que llegó a este torneo en busca de una redención.

Después de perder siete partidos seguidos -incluyendo uno contra Los Pumas en noviembre- y caer en el arranque del Seis Naciones, eran gigantes las dudas respecto del campeón 2012. Con trabajo y un juego concreto lo de Gales mereció la celebración.

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